
La cultura fascista, Ruth Ben-Ghiat. Traduzione di Maña Luisa Bassi. II Mulino, Bologna, 2004, 360 pp.
En un conseguido esfuerzo de síntesis, la investigadora nortea-menearía nos propone un recorrido panorámico del fascismo italiano desde el ángulo de la vida cultural. La tensión mayor que lo define es la lucha entre un intento de modernizar un país atrasado y un rescate de ese atraso como tradición gloriosa, memoria imperial y tesoro de las esencias nacionales.
Por una parte, Mussolini quería cambiar radicalmente la vida de los italianos -que no le gustaban tales como eran- por medios violentos (un calcio nel culo era su fórmula) y conseguir que Italia figurase ai lado de las grandes potencias. Pero por otra parte, ansiaba exaltar lo que Italia tenía de diferente y de propio.
Autoritario y populista, se debía a su figura de dictador providencial tanto como al amor de esas masas que adulaba en lo manifiesto y despreciaba en lo latente, A lo anterior se añade el hecho ideológico de que el fascismo se propuso como revolución. El propio Giovanni Gentile creía que los comunistas eran corporativistas apresurados y que el comunismo llegaría pausadamente a través del régimen fascista.
Pero Mussolini era un político ecléctico, pactista y pasticcione, que siempre prefirió el arreglo al conflicto. Sus grandes apuestas bélicas fallaron por delirantes y el país fue destruido entre episodios de guerra civil. Todo este embrollo dio como resultado una vida cultural contradictoria y creativa. Con la derrota del Eje, en 1945, el proceso de depuración fue débil y apenas sensible, al revés de la virulencia que alcanzó, por ejemplo, en Francia. Importantes figuras de la izquierda cultural provinieron de las filas fascistas y sus jueces, también.
Ben-Ghiat ha seleccionado con acierto ios ejemplos (teorías, revistas, libros, películas, diseño, arquitectura) para aliviar la lectura sin perder entereza conceptual. De tal modo, aunque su posición antifascista sea clara, consigue mostrar la amplitud de las contradicciones que hacen del fascismo una entidad histórica y no una gesta heroica ni un esperpento monstruoso.
Copyright del texto © Blas Matamoro. Este artículo fue editado originalmente en la revista Cuadernos Hispanoamericanos. El texto aparece publicado en Cine y Letras con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.






























































































