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Berthe Morisot  Berthe Morisot. La pintora impresionista
  15 de noviembre de 2011 - 12 de febrero de 2012
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La gran aventura de Pedro Sarmiento de Gamboa

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No podría resultar Sarmiento de Gamboa una figura tibia en la crónica de nuestras navegaciones, aunque tan sólo conociésemos de él su peripecia en las Indias.

Dueño de los mejores dones de la marinería, nació en Alcalá de Henares, en torno a 1532. Se curtió en las mareas de Pontevedra antes de iniciarse en el oficio naval, que ya constituía su medio de sustento en 1550.

Si bien le atraían las matemáticas, contrapesaba la racionalidad científica con su gusto por lo oculto y lo mágico; una inclinación enigmática que, por cierto, le causó algún que otro problema con el Santo Oficio, sobre todo cuando sus fiscales supieron de los conocimientos astrológicos que acreditaba el alcalaíno.

Realizó su primer periplo ultramarino antes de 1557, pues para esa fecha ya había recorrido las tierras de México, Guatemala y Perú. Por aquel entonces, era un navegante capaz, reflexivo y sereno.

Dado que alternaba el saber náutico con una depurada expresión, su estancia en el Virreinato de Nueva España le ofreció la oportunidad de elaborar una crónica de lo que fue la cultura incaica: la Historia Índica. Haciendo el acopio de datos necesario para este proyecto, conoció detalles en torno al Pacífico meridional. A modo de anécdota, cabe mencionar que tal escrito se dio por perdido hasta 1893, fecha en que fue reencontrado.

En 1568 ya se encontraba nuestro piloto a bordo de uno de los navíos que componían la expedición de Álvaro de Mendaña, glosada siglos después por Robert Graves en la novela Las islas de la imprudencia.

Tras los desórdenes causados por un grupo de amotinados, los viajeros lograron alcanzar las islas Salomón. A su regreso, Sarmiento de Gamboa intervino en otro lance digno de un folletín, cuando le fue encomendada —infructuosamente— la captura del pirata Francis Drake.

Tras demostrar su empeño colonizador en el Estrecho de Magallanes, regresó a España, donde se dedicó al trazado de cartas náuticas.

Su saber astronómico quedó plasmado en un artilugio de su invención, útil para calcular la longitud. El desastre que significó su partida a la isla de Asunción enturbió parcialmente esa ultima etapa de su vida, marcada por las innovaciones que introdujo en el instrumental náutico. Falleció en torno a 1592, durante una travesía.

Esta es una versión expandida de un artículo que escribí en el Centro Virtual Cervantes (www.cvc.cervantes.es), portal en la red creado y mantenido por el Instituto Cervantes para contribuir a la difusión de la lengua española y las culturas hispánicas.

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