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Berthe Morisot  Berthe Morisot. La pintora impresionista
  15 de noviembre de 2011 - 12 de febrero de 2012
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La vida en la ruta de la seda

Williamwaterhousedolce

La vida en la ruta de la seda, Susan Whitfield, traducción de Alicia Sánchez Millet, Paidós, Barcelona, 2001, 295 pp.

En la Alta Edad Media, cuando Europa vivía en la dispersión rural y sus ciudades se habían borrado del mapa, el centro del mundo era el centro de Asia, la altitud mesetaria y montañosa por la cual se iba del Cercano Oriente al Lejano.

Más tarde, los europeos, repuestos de su eclipse histórico, apostaron al Gran Juego y ganaron, trasladando el ombligo del mundo por la ruta del Sol declinante y definiendo aquel nudo geográfico como Ruta de la Seda.

Caminos comerciales, guerras y guerrillas, ciudades opíparas y monarquías rutilantes florecían por aquel tiempo. Centrándose en personajes típicos (el guerrero, la cortesana, la princesa, el monje, el mercader, etc) Whitfield traza un vivaz cuadro basado en las crónicas rescatadas por los arqueólogos a partir del tardío siglo XIX, y que ella ha examinado tenazmente entre Londres y Pekín.

Por suerte, se trata de una historiadora que concibe la historia como relato y no como ciencia. Un relato que se erige en construcción de sentido entre las briznas del olvido que se guardan en dispersos documentos.

Es como si halláramos una flor seca entre las páginas de un viejo libro y descubriéramos en ella una enigmática humedad perfumada, un confuso aroma de alcoba, campamento, feria y campo de batalla.

A partir de la minucia concreta, Whitfield pegotea las piezas del rompecabezas y así podemos anoticiarnos de industrias, armas, banquetes, vestimentas, ardides eróticos, intrigas dinásticas, intercambios mercantiles, cultos religiosos, leyendas, todo ello pacientemente llevado y traído por caravanas de camellos y muías que, amenazadas por los bandidos y respetadas por los ejércitos, van urdiendo el tejido de la historia con los sutiles hilos de la seda, que el tiempo destruye y el historiador reinventa.

Copyright del texto © Blas Matamoro. Este artículo fue editado originalmente en la revista Cuadernos Hispanoamericanos. El texto aparece publicado en Cine y Letras con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos


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