Desde los primeros años, y sobre todo en los momentos de mayor creatividad –entre 1924 y 1945–, Dalí trabaja de manera paralela en los campos de la literatura y la pintura, que unidos contribuyen a la creación de un universo de formas y símbolos que no abandonará hasta el final de sus días.
Los textos recogidos en esta antología corresponden a épocas distintas que van desde 1927 a 1978; fueron publicados en la revista francesa Oui y esta edición los rescata en su totalidad.
El orden cronológico de los artículos permite seguir con más facilidad la evolución de las ideas del artista.
"Aprendí, de pequeño –escribe Dalí–, una ley referente a la pintura que jamás he de olvidar.
Ocurrió en la clase de los hermanos franceses. Hacíamos acuarelas compuestas por algunos elementos geométricos simples que habíamos trazado primero con un tiralíneas. El profesor nos dijo: "Pintad esto bien" y pintar "bien", en general, consiste en "no rebasar la línea".
Este profesor de pintura era un hermano de san Juan Bautista de la Salle y nada sabía de estética. El sentido común de un mero maestro puede, con todo, serle más útil al alumno aplicado que el divino sentido de Leonardo.
¡No rebasar la línea! Hete aquí una línea de conducta que puede llevar a toda una probidad y a toda una ética de la pintura".
Sus obsesiones son su principal fuente temática: el erotismo, la muerte y la podredumbre, que articulan un universo muy peculiar apareciendo de manera recurrente a lo largo de toda su vida. Cuando se ocupa de estos temas, Dalí se convierte en un auténtico surrealista. Pero la temática daliniana va más allá de lo puramente personal.
“Los maestros del arte moderno –escribe– han luchado contra el academicismo; pero el arte moderno, en nuestra época, se encuentra en vías de crear un nuevo academicismo, tal vez peor que el anterior; ya que en éste, por lo menos, existían vestigios de técnica. Hoy casi nadie sabe dibujar ni pintar. Creo que el arte moderno es un gran desastre. Pero algo es cierto, no obstante: el arte moderno es el único arte vivo que existe hoy, el único que corresponde históricamente al tiempo en que vivimos; tiempo tan desastroso”.
En sus escritos, Salvador Dalí mezcla ideas filosóficas con anécdotas aparentemente irrelevantes y se preocupa también por el surrealismo y algunos de sus problemas, como el objeto, el automatismo o el sueño, sin dejar de lado otros temas como la fotografía y el cine.
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