Decir Alastair Reynolds equivale a nombrar a uno de los autores de space opera y hard sf con más admiradores y mayor reconocimiento por parte de la crítica. Casa de soles (House of Suns, 2008) ha de figurar, con justicia, entre lo mejor de su obra.
La fuente científica que subyace a esta novela hay que buscarla en las experiencias del autor en la Agencia Espacial Europea. De hecho, el novelista saca a relucir ese detalle bajo una trama aventurera en la que hay mecanoides y clanes virtualmente inmortales, integrados por clones que colonizan la galaxia.
Como decía, Reynolds tiene muy presente el filón de la ciencia más reciente. Por ejemplo, la teoría del equilibrio puntuado, descrita por dos ilustres evolucionistas, Niles Eldredge y Stephen Jay Gould.
Aparte de la consabida alusión a la relatividad, también hay en la novela referencias a la antigravedad, cuya hipótesis descansa en las leyes de la física de altas energías.
Asimismo, el novelista describe los avances de la ingeniería estelar. Por ejemplo, menciona la esfera de Dyson, esa megaestructura con la que soñó en 1960 el físico Freeman Dyson, y que vendría a ser una cubierta esférica de dimensiones equivalentes a las de una órbita planetaria. Al envolver una estrella, ello aseguraría a toda una civilización energía lumínica y térmica.
Podría seguir por este camino, pero eso nos llevaría a un equívoco. A pesar de ese sustrato científico, Casa de soles no es un manual de divulgación ni un ejemplo insufrible de ciencia-ficción hard.
Por el contrario, se trata de un libro con un buen número de peripecias que, a pesar de su densidad, hacen muy atractiva su lectura.
Creo que Reynolds no alcanza la elegancia estilística, pero su prosa es de una profesionalidad inusual en la moderna space opera. Y aunque no se trate de una obra digna de ser escrita con mayúsculas en la historia del género, entretiene al aficionado y casi nunca defrauda, lo cual ya es mucho decir.
Un millar de clones
Al autor parece fascinarle la idea de esa civilización de clones, y sabe transmitir ese hechizo. Los 999 que constituyen el clan Gentian, formado a partir de la niña Abigail Gentian, se reúnen de cuando en cuando para compartir recuerdos y experiencias. Hablamos de una cultura estelar que evita la extinción perpetuando cientos de avatares –shatterlings– que se distribuyen por todo el mapa de la galaxia.
Una pareja de clones llega cincuenta y cinco años tarde a la reunión. Mientras su nave devora tiempo y espacio y ambos acceden a cámaras de letargo, el amor –un amor prohibido– los ha unido definitivamente.
Ella, Purslane, comparte con Campion, su amante, una memoria de vínculos y amoríos previos. El contacto carnal se transforma así en un juego de ecos, porque cada clon es capaz de transmitir su pasado al resto del clan.
Narrada en primera persona por Abigail Gentian –seis millones de años atrás, en el siglo XXXI– y por uno de los dos clones que acabo de mencionar, Campo de soles alterna este tipo de juegos íntimos con un arco argumental realmente vertiginoso, en el que hay contactos con otras razas y terribles emboscadas.
Dada la magnitud de la escala temporal que abarca, Campo de soles tiene un rigor y una coherencia internas que dicen mucho de su creador, dotado de eso que los anglosajones llaman sense of wonder, y que podríamos traducir como capacidad de asombro.
La obra se ambienta en el mismo universo que una novela corta de Reynolds, Thousandth Night, incluida en la antología One Million A.D.
Sinopsis
Hace seis millones de años, cuando el hombre daba sus primeros pasos en los viajes interestelares, Abigail Gentian se dividió a sí misma en un millar de clones y los dispersó por toda la galaxia...
Periódicamente, los shatterlings del clan Gentian han de reunirse en una ostentosa celebración para intercambiar sus recuerdos. Pero algo no va bien: dos de ellos van a llegar unas décadas tarde a la reunión.
A su crimen se suma el hecho de que están enamorados. Lo único que se interpone entre ellos y una posible excomunión del clan es un robot llamado Hesperus, de la metacivilización de los mecánicos.
Sin embargo, Hesperus tiene amnesia.
Mientras los amantes esperan el castigo que puedan sufrir a manos de sus hermanos clones, interceptan una inesperada y angustiada comunicación que les aconseja que eviten el lugar de reunión a toda costa.
Tras seis millones de años de estabilidad, alguien ha decidido que ha llegado el momento de poner fin al clan Gentian.
Críticas
"Alastair Reynolds es comparable a Philip K. Dick o A. E. Van Vogt. Él, además, es científico, y eso es lo que hace tan interesante su obra" (The Guardian)
"Los conceptos explorados en Casa de Soles están tan alejados de nuestro tiempo que algunos de los capítulos rozan la fantasía. El autor ha salido victorioso en una historia que pocas veces se ha visto en el género de la ciencia ficción" (Locus)
"Reynolds juega con un lienzo de tamaño galáctico y utiliza la ciencia para respaldar sus grandes ideas... En su universo, los milenios parecen días" (SF Signal)
El autor
Alastair Reynolds nació en Barry, al sur de Gales, en 1966. Es doctor en Astronomía y ha trabajado durante doce años como astrofísico para la Agencia Espacial Europea en los Países Bajos. Desde hace unos años vive en Gales, donde se dedica únicamente a la escritura.
Sus space operas, como la serie de Espacio Revelación o North o las novelas independientes Pushing Ice y Century Rain, así como su colección Galactic lo han consagrado como un autor imprescindible dentro del género de la ciencia ficción.
Ha ganado el British Science Fiction Award y ha sido nominado en tres ocasiones para el premio Arthur C. Clarke.
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