Andrés Castilla corrige pruebas de La apasionada, una antigua novela suya que pretende revisar y aumentar… Pero la relectura es un cauce difícil.
El novelista se recrimina a sí mismo éste o aquel defecto. Aun prometiéndose no corregir demasiado, Castilla empieza a sentir cierta repugnancia por la obra pasada.
¿Acaso es éste el mismo desdén que siente ante una obra pretérita, inacabada, Ramón Gómez de la Serna? ¿Es Castilla un reflejo nítido del propio Ramón?
Quien lea El novelista (1923) puede imaginarse éstas y nuevas preguntas. Dudas razonables, en todo caso, porque esta obra está reservada a aquellos lectores que, una vez en la feria, se empeñan en buscar la galería de espejos.
A lo largo de El novelista, su personaje principal repasa la ambigüedad, la esencia y el dolor que le supone su oficio. Teje su relato a partir del propio quehacer narrativo —los siete capítulos de su novela Pueblo de Adobes, la redacción de La moribunda…—, y completa una saga empapada de ensueños.
En la esperanza de completar un buen relato, Castilla manipula tramas providenciales y charla con sus propios personajes. Busca detalles que contribuyan a aumentar la originalidad de sus escritos. Después de tantos ejercicios imaginativos, incluso se permite citar capítulos de sus obras, que se entreveran en la novela como si Gómez de la Serna —el supremo titiritero, oculto tras el telón— fuese remendando vagas correspondencias.
Hostil al realismo y a sus convenciones, Ramón elabora su relato a través del centelleo vanguardista. La suya es una historia que se disuelve y se reforma con los coágulos de una memoria en constante circulación. Engatusados por su inventiva, sentimos que es difícil buscar similitudes satisfactorias. De hecho, ni siquiera los autores que han jugado a dialogar con sus personajes —desde Unamuno hasta Pirandello— conservan un aire de familia con este genio único, burlón e incansable.
Esta es una versión expandida de un artículo que escribí en el Centro Virtual Cervantes (www.cvc.cervantes.es), portal en la red creado y mantenido por el Instituto Cervantes para contribuir a la difusión de la lengua española y las culturas hispánicas.











































































































