Escrito en 1931, En las montañas de la locura es uno de los relatos más representativos de la obra de Lovecraft, y uno de los primeros que nos viene a la mente cuando pensamos en su autor.
También es uno de sus relatos más largos, lo que nos permite clasificarlo como novela corta. Pero, sobre todo, es una pieza clave dentro del ciclo los Mitos de Cthulhu, al tratarse de uno de los dos relatos (el otro es “En la noche de los Tiempos”) que más información brinda sobre el terror cósmico.
De hecho, no sorprende que éste fuera el mapa narrativo que siguieron Derleth y Lin Carter para formular sus teorías sobre los Mitos de Cthulhu.
Al escribir En las montañas de la locura, Lovecraft pone de manifiesto la pequeñez de la raza humana frente a la extraterrestre, y finalmente descubre que los humanos han sido creados por los Antiguos en una especie de experimento fallido.
Desde luego, ello refleja la misantropía del escritor, llevada a sus últimos extremos. No olvidemos que Lovecraft consideraba a la humanidad como un grano de arena insignificante ante la magnitud del Universo.
En términos estilísticos, la obra se distingue por su realismo científico, más propio de la ciencia-ficción que de terror clásico.

De hecho, fue la revista de ciencia-ficción “Astounding Stories” la que publicó este relato. Lovecraft siempre se quejó de que cortaron algunos fragmentos de su manuscrito original, algo que han sufrido las ediciones españolas hasta la fecha.
El narrador es un geólogo que forma parte de la expedición Pabodie a la Antártida, financiada por la universidad de Miskatonic.
Escrito a la manera de un informe científico, el texto se inicia con cierta lentitud, en especial cuando se nos habla del nuevo invento del profesor de ingeniería Frank H. Pabodie: una perforadora capaz de llegar a capas muy profundas en la dura superficie helada de la Antártida, en busca de muestras fósiles.
A este sobrecargado informe se antepone la advertencia de su propio narrador de que no deben volverse a hacer expediciones de este tipo a esa zona polar.
Lovecraft acumula rasgos de verosimilitud. Así, el narrador describe los bajorrelieves de una raza extraterrestre con la misma franqueza con la que menciona varias veces el Necronomicón.
Son inevitables, en este sentido, los paralelismos con Las aventuras de Arthur Gordon Pym, la famosa obra de Poe.
En cuanto a su ambientación, este uno de los relatos que más se aleja de la Nueva Inglaterra lovecraftiana. Atraído desde niño por las regiones polares, Lovecraft siempre quiso urdir una ficción de esta naturaleza.
El terror cósmico, propio de su autor, llega de la mano de los Shoggots, unos seres temibles, capaces de destruir a la raza más evolucionada que los creó: los Antiguos. Y si ellos, con todo su poderío, no pudieron controlarlos, ¿qué han de esperar los hombres?
Sinopsis
«Todos los incidentes de aquel vuelo de cuatro horas y media están grabados a fuego en mis recuerdos, por su crucial posición en mi vida. Marcaron la pérdida, a la edad de cincuenta y cuatro años, de toda la paz y el equilibrio que la mente normal posee gracias a su acostumbrada concepción de la naturaleza externa y de sus leyes. De allí en adelante, los diez enfrentamos —aunque el estudiante Danforth y yo en mayor medida— un mundo espantosamente amplificado de vagos horrores que nada puede borrar de nuestras emociones, y que nos abstendríamos de compartir con la humanidad si pudiéramos.»
Una expedición de la Universidad de Miskatonic descubre en lo más remoto de la Antártida los vestigios de una extraña civilización, y con ellos un abominable secreto: sus verdugos, millones de años más tarde, aún perviven en las profundidades del hielo.
H.P. Lovecraft
Providence, 1890-1937
Descendiente de colonos británicos del siglo XVII, H. P. Lovecraft sobrellevó una infancia enfermiza marcada por una educación autodidacta. Fue un niño precoz. A los tres años ya sabía leer, a los siete comenzó a escribir. Su vida puede entenderse como la consagración de esos dos hábitos.
Después de Poe, fue el gran innovador del relato de terror. La llamada de Cthulhu (1926), El horror de Dunwich (1928), En las montañas de la locura (1931) y La sombra sobre Innsmouth (1931) están consideradas como sus obras capitales. En ellas se cifra el mayor de sus legados al género: el horror cósmico.
De sus muchas lecturas, las de Arthur Machen, Lord Dunsany y Algernon Blackwood estuvieron entre sus preferidas. Ignorado por sus contemporáneos, resignado a su destino solitario, Lovecraft murió a los cuarenta y siete años dejando un vasto número de ficciones, poesías, cartas y ensayos. En 1939 sus amigos emprendieron la edición sistemática de sus trabajos. Hoy son universales y clásicos, como los de Melville o Hawthorne.
Enrique Breccia (ilustrador)
Buenos Aires, 1945
Es uno de los artistas más admirados en el campo de la ilustración contemporánea. Sus trabajos han sido expuestos en Barcelona, Lugano, Nueva York, Perugia y Sevilla. En 1975 fue invitado de honor en la Bienal de Gráfica de Lucca (Italia).
Es autor de obras míticas en el género del cómic, entre ellas: La vida del Che (1969), Alvar Mayor (1976), Los viajes de Marco Mono (1981), La guerra de la pampa (1981) y Lope de Aguirre (1989).
En la editorial DC Comic ha publicado Lovecraft (2002), así como sus célebres colaboraciones para la serie Batman: Gotham Knights (2001) y Swamp Thing (2004). En 1963 obtuvo la Medalla de Oro del Salón de la Asociación de Dibujantes de Argentina y en 1983 el Premio Pléyade a la mejor producción gráfica del año.
Ficha editorial
En las montañas de la locura
Libros del Zorro Rojo
16 x 24 cm; 160 pp. Cartoné con sobrecubierta
Copyright de ilustraciones (Enrique Breccia), sinopsis y biografía de Lovecraft © Libros del Zorro Rojo. Cortesía del departamento de comunicación de Libros del Zorro Rojo. Reservados todos los derechos.











































































































