Ningún personaje literario ha llegado nunca a ser tan real para sus lectores, ni ha suscitado entre ellos tal pasión por indagar hasta los más nimios detalles de su personalidad, como Sherlock Holmes, «el primer detective consultor de todos los tiempos».
El doctor Watson, su inseparable amigo, admirador, y sobre todo cronista de sus hazañas (o único evangelista del Canon), nos lo presenta en sus aventuras tal y como él mismo lo conoció, a través de una demostración de sus sorprendentes e implacables poderes deductivos y forenses, como una compleja personalidad consistente en una singular combinación de asceta, científico y gentleman, políglota, árbitro de la moral, y a ratos agente de la ley.
Doyle publicó a lo largo de su vida 60 relatos (4 largos y 56 cortos: el Canon Sherlockiano) protagonizados por su detective modélico, que fueron apareciendo inicialmente en revistas como Strand Magazine.
Con este primer volumen, Estudio en Escarlata (1883) –un relato inspirado en un suceso real: la misteriosa desaparición del panadero alemán Urban N. Stanger en Londres–, Valdemar presenta la colección Sherlock Holmes / El Canon, una nueva y rigurosa traducción y estudio a cargo de Juan Antonio Molina Foix de los nueve volúmenes de que constan las narraciones completas originales de Sherlock Holmes, siguiendo la prestigiosa edición de Oxford University Press The Oxford Sherlock Holmes (1993).
Comentarios y referencias
"Eruditos y sherlockianos casuales han llegado a considerar Estudio en escarlata (1887) como un fascinante libro de génesis, ya que consiste en la primera aparición pública de Sherlock Holmes. Aquí, después de un vistazo a la vida de Watson antes de Baker Street, somos testigos de un acontecimiento trascendental: el primer encuentro entre Sherlock Holmes y su 'Bosswell", el Dr. John H. Watson, en el laboratorio de un hospital (...) Ambos deciden compartir alojamiento, y Watson descubre que su compañero de habitación tiene una ocupación poco ortodoxa: es el único detective de consultas del mundo"(Leslie S. Klinger, Sherlock Holmes anotado, Akal, 2009)
"Era la vasta y feérica ciudad que había visto cuando era niño, con los faroles que brillaban a través de la neblina parda y sus calles con ventanas encortinadas, por las que rondaba el misterio, esa ciudad donde había visto con aprensión los ojos de vidrio de los asesinos donde Madame Tussaud. Esto sería el fondo para su encorvado mago con sus lupas y su microscopio. (...) Sherrinford Holmes no le parecía perfecro como el nombre para el detective. Estaba cerca de la perfección, pero no lo suficientemente cerca. (...) Lo estudió, jugó con él, y entonces, repentinamente, se le ocurrió el nombre irlandés Sherlock. ¿Sherlock Holmes? Esta vez tenía el sonido de una llave que abriera. Era un nombre que resaltaría frente a la vulgaridad del estólido médico. (...) Una casa vacía al fondo de un sendero de tierra amarilla, rodeada de un jardín después de una lluvia. Un muerto que yacía bajo el chisporrotear de una bujía de cera roja y la palabra venganza escrita con sangre en la pared. Todo el cuento surgió. Hacía tiempo que había descartado Una Madeja Enmarañada", y puso "Un Estudio en Escarlata", como título de su manuscrito." (John Dickson Carr, La vida de Sir Arthur Conan Doyle, Editorial Zig Zag, Santiago de Chile, 1951)
"En Holmes se concentra el ansia popular ante el mundo maquinista. La ley carece de moral, el que más tiene más puede: a Holmes no le valen esos argumentos. Todos esperamos la llegada de este superhombre. Pero lo que hace de Sherlock no llegar a la deidad, al mito no humano, son sus bajadas de tono, sus ironías innecesarias, sus meteduras de pata, sus enfados repentinos y, ¡cuántas veces lo olvidamos!, su humildad. Su posicionamiento entre los sencillos, entre los pobres, entre los que yerran. Porque Holmes se equivoca a veces, porque nos confiesa con angustia cómo por su falta de previsión va a llegar tarde para salvar a su defendido. Sí, Holmes también se equivoca: es humano. Y lo declara para que todos lo sepamos. (...) Pero no hay que olvidarse de su complementario, ese Watson que tanto se hace el tonto, ese sospechosamente inteligente Watson. Un hombre que ha cursado todos los años de una carrera difícil, más los que se añaden a su especialización en cirugía, los que le validan como oficial del ejército, no puede ser tonto." (Jesús Urceloy, introducción de Todo Sherlock Holmes, Cátedra, 2003)
Ficha editorial
Traducción de Juan Antonio Molina Foix
Colección: Sherlock Holmes / SH–001
Año: 2000
ISBN: 84–7702–317–4
Págs: 224
Copyright de imagen inferior y nota editorial © Valdemar. Reservados todos los derechos.











































































































