Cine y Letras

Berthe Morisot  Berthe Morisot. La pintora impresionista
  15 de noviembre de 2011 - 12 de febrero de 2012
  Museo Thyssen-Bornemisza gif
  • PORTADA
  • CRÍTICAS DE CINE
  • ENTREVISTAS
  • CINE CLÁSICO
  • LIBROS
  • OPINIÓN
  • TEATRO
  • DISEÑO
  • CÓMIC
  • TELEVISIÓN
  • EXPOSICIONES
"La juguetería errante", de Edmund Crispin
"Indian Country", de Dorothy M. Johnson
"Jane Eyre", de Charlotte Brontë
"Teleshakespeare", de Jorge Carrión
"La Dama sin Límite y otras historias", de Seabury Quinn
"Yo acuso", de Emile Zola
"Una autobiografía soterrada", de Sergio Pitol
"El hombre sin atributos", de Robert Musil
"Sonetos del amor oscuro", de Federico García Lorca
"Los zapatos rojos", de Hans Christian Andersen
"El topo", de John Le Carré
Memorias del Hielo / Malaz: El libro de los caídos 3

Jorge Luis Borges: Poesía completa

Borges: Poesia completaJorge Luis Borges: Poesía completa. Edición de Sara Luis del Carril. Destino, Barcelona, 2009, 642 páginas.

Entre 1923 y 1985, entre Fervor de Buenos Aires y Los conjurados, la poesía de Borges traza una parábola que abraza toda su obra. Digo que abraza y no que cumple pues el centro canónico de lo borgiano está en la prosa que aparece entre 1930 y 1960: Evaristo Carriego (el único libro orgánico hecho por Borges y firmado sólo por él, sin coautores), Historia universal de la infamia, Historia de la eternidad, Ficciones, El Aleph, Otras inquisiciones, El hacedor. En esta etapa el poema es marginal y en los extremos, central.

Las últimas décadas asisten, además, a la proliferación de un Borges también oral, que dará curiosos resultados, como sus conferencias sobre Dante y el budismo. En cualquier caso, si no la poesía ni los poemas, sino estrictamente el verso, acompaña incesantemente al escritor, sin abandonarlo tampoco en cuanto prosista.

Ni siquiera cuando se produce una suerte de bache lírico, entre 1929 (Luna de enfrente) y 1964 (El otro, el mismo), relativamente interrumpido por las piezas en verso del citado El hacedor.

Esta persistencia sirve como clave para leer el conjunto borgiano. Borges se produce poéticamente porque piensa en verso, en fórmulas donde la concentración de la palabra dice, finalmente, lo más cercano a la verdad, esa hechicera intocable que palpita en el decir.

Baste espigar unos escasos ejemplos: la música es esa forma misteriosa del tiempo, el pasado es una dócil arcilla, Dios que salva el metal salva la escoria, eres (tú, lector desconocido y necesario) el río que huye y que perdura. Son decisiones aforísticas que podrían servir a un diccionario de conceptos.

La razón es que Borges, un escritor insistentemente meditativo –sobre lo que dice y sobre lo que está diciendo– ha rehuido siempre el pensamiento como una técnica y lo ha practicado como una poética. Ante todo, como una poética de la identidad: de la palabra dicha, de quien dice, de quien lee porque es leído y dicho.

Más concisamente, como en su “Arte poética”: la poesía, la inmortal y pobre poesía, es un espejo pero que no nos muestra nuestra consabida cara sino que nos revela – es decir, que nos quita un velo – nuestra cara verdadera. Lo inhabitual es revelación, lo siniestro y asombroso adquiere certidumbre.

Por eso poetizar es preguntar por el otro, por ese que inquietantemente me exige, en el espejo de la palabra, ser yo mismo.

>> Continúa en Jorge Luis Borges: Obra poética

Sinopsis

«El último gran poeta modernista –escribe Pere Gimferrer–, pero también el único gran poeta intemporal del siglo XX, con la precisión definitiva y lapidaria de la lírica clásica.»

Después de una vida leyendo, escribiendo y enseñando poesía Jorge Luis Borges confesó que seguía lleno de perplejidades y que sólo había ganado una certeza: que la poesía se escribe para proporcionarle placer al lector.

Este volumen recoge toda su aportación a esta peculiar conspiración literaria en favor del placer.

Abren la serie Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929), una trilogía de tono criollo compuesta al regresar a Buenos Aires después de un periplo por Europa.

En El hacedor (1960) y Elogio de la sombra (1969) aflora la tragedia de su ceguera, atemperada por los temas épicos y metafísicos.

A partir de El oro de los tigres (1972) y La rosa profunda (1975), el tono de Borges se vuelve más íntimo, al tiempo que trata de comprender y establecer relaciones amistosas con un huésped inesperado: su celebridad mundial.

«Siempre que he ojeado libros de estética –dice Borges–, he tenido la incómoda sensación de estar leyendo obras de astrónomos que jamás hubieran mirado a las estrellas. Quiero decir que sus autores escribían sobre poesía como si fuera un deber, y no lo que es en realidad: una pasión y un placer.»

Jorge Luis Borges

Buenos Aires, 1899 | Buenos Aires, 1986

Jorge Luis Borges, poeta, cuentista y ensayista es autor de libros ya clásicos como Ficciones, El Aleph, Historia universal de la infamia y El hacedor, los poemarios Fervor de Buenos Aires y la Antología de la literatura fantástica, escrita con Adolfo Bioy Casares.

Su escritura entre fantástica y filosófica, repleta de artificios verbales y metafísicos, ha fascinado a los lectores desde su publicación. Está considerado como un genio indiscutido de la literatura universal.

Copyright de la sinopsis © Destino. Reservados todos los derechos.

Copyright © Blas Matamoro. Este artículo fue publicado originalmente en el suplemento cultural del diario ABC. El texto aparece publicado en Cine y Letras con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.


Añade tu comentario


Código de seguridad
Refescar

Diseño e ilustración

Lo último

org_prado org_thyssen org_Filmoteca org_bne org_auditorio org_CDN
 

Cultura en Positivo

Contenidos originales

Book Review

El Ministerio de Cultura identifica a Cine y Letras como una revista que ofrece contenidos respetuosos con los derechos de propiedad intelectual, y por ello nos distingue con el sello "Cultura en positivo". LEER MÁS...