Según él mismo dejó de manifiesto, Ramón J. Sender escribió Míster Witt en el Cantón en sólo veintitrés días, dictando la mayor parte del borrador a su esposa.
Tan breve plazo de escritura se compensó con unos cuantos días de corrección, tras lo que el original fue presentado al Premio Nacional de Literatura.
Desde que salió de imprenta en abril de 1936, este libro sobre la insurrección cartagenera de 1873 mereció un interés particular que hoy prolongan los estudios senderianos.
En principio, es ya un lugar común repetir que, si bien se trata de una novela histórica, el acento está puesto en áreas que desatendieron los episodios galdosianos. De hecho, dejando de lado la inquietud documental, la obra vuelve a replantear un paralelismo muy frecuentado en literatura: el que entrelaza ficción psicológica (individual) e historia (colectiva), resaltando su continuidad.
En este caso, el lector sigue la historia de celos y degradación moral del ingeniero inglés Jorge Witt, diseñada en la atmósfera de una revolución frustrada por individuos como él.
Sender aprovecha la historiografía disponible para construir sobre ella una relación de pareja que ahonda en las contradicciones de aquellos acontecimientos. Frente al victoriano Witt, personaje polisémico, símbolo de lo inglés en las relaciones internacionales, se sitúa Milagritos Rueda, cuya generosidad y compromiso resumen el ambiente popular del ciclo revolucionario.
Ambos vienen a formar un dúo cuyo desgaste sentimental, agitado por crisis cada vez mayores, nos vuelve a llevar al argumento de la insurrección frustrada.
Y es precisamente en tal ambiente donde el autor expresa el concepto de hombría, sin vacilar en los efectos de dicho carácter en una situación límite. En esa dirección, el relato aglomera diversos pasajes de la coyuntura biográfica de Sender, comprometido con ideales (morales, políticos) muy firmes en las vísperas de la guerra civil.
Dicho compromiso no enturbia en grado alguno la cualidad fabuladora del escritor. Muy al contrario, favorece la multiplicidad de discursos que absorbe la novela. Entre ellos, resaltan las experiencias de la Segunda República, incluida esa posibilidad revolucionaria que el aragonés analiza con tesón y que involucra generosidad e ideales raramente observables.
Por todo ello, el fracaso de la idea cantonal sugiere dilemas muy claros en un proceso político de este carácter.
Entrando en el análisis ideológico del escrito, José María Jover insiste en que dicho discurso nos remite al motivo más habitual en la biografía del primer Sender: «el de la revolución cantonal; dicho con más precisión, el discurso de la Revolución genéricamente considerada , que se manifiesta en la historia de Míster Witt mediante la evocación e idealización de una revolución pretérita: la revuelta de los cantonales cartageneros en 1873. Partamos, pues, de la afirmación de que no es un prurito arqueológico, desconectado de su circunstancia sociopolítica, lo que mueve a Sender a volver la vista a los sucesos del 73» (Introducción a Míster Witt en el Cantón, Castalia, 1987, p. 57).
En su esfuerzo por abarcar el movimiento federalista y sus contraluces, Sender concede a Mr. Witt un valor premonitorio, confirmado en la postura de su país en ulteriores conflictos.
En contraste, la espontánea Milagritos juega como elemento encadenante: simboliza el pensamiento popular del Cantón, pero a la vez es origen del drama de Witt por su diverso trato con Froilán Carvajal y Colau. A partir de tan frondoso dispositivo, el egoísmo, la deslealtad y la duda actúan, entre otros elementos, como disipadores de la utopía.
Sinopsis (Castalia)
Mister Witt contiene un espléndido y rico "reportaje" sobre una Cartagena que queda más vitalmente próxima -en la reconstrucción de una atmósfera urbana- de 1935 que de 1873.
En la medida en que Míster Witt en el Cantón llevaba en sí un mensaje motivado por y destinado a la situación de la sociedad española en los umbrales de la guerra civil, es lícito hablar de una fortuna radicalmente adversa para esta obra de un novelista que se sintió siempre "comprometido" con los grandes problemas sociales del tiempo que le tocó vivir durante los años de su permanencia en España. El huracán de la historia se apresuró a aventar unas páginas que hablaban del valor de cada vida humana, de la dignidad que asiste a cada hombre por el hecho de serlo, de la primacía de la generosidad sobre la violencia (De la Introducción de José María Jover).
Ficha editorial
Ramón J. Sender
Mister Witt en el Cantón
Clásicos Castalia 148
Edición de J. M. Jover Zamora
552 págs. 10,5 x 18 cm. ISBN 978-84-7039-492-8
Genero: Narrativa
Época: Siglo XX
Precio sin IVA 17,79 € con IVA 18,5 €
Esta es una versión expandida de un artículo que escribí en el Centro Virtual Cervantes (www.cvc.cervantes.es), portal en la red creado y mantenido por el Instituto Cervantes para contribuir a la difusión de la lengua española y las culturas hispánicas.











































































































