Tiene demasiada ambición y demasiado sex appeal como para no compararla con Maddona. Lady Gaga sabe que su extraordinario talento nunca pasará desapercibido, sobre todo cuando pone en práctica ese género que ella denomina pop performance art.
En todos sus espectáculos, Lady Gaga introduce una inteligente y provocativa visión de la moda y el diseño. Gracias a su equipo creativo, Haus of Gaga, la artista logra que el vestuario y los complementos se conviertan en parte del show.
Esa pasión por el vestuario es una herencia de maestros del glam rock que ella admiró en su adolescencia, como David Bowie y Freddie Mercury.
Se trata, además, de una actitud muy pensada. Para comprobarlo, basta con revisar el videoclip de la canción "Alejandro", perteneciente a su álbum The Fame Monster.
Además de prendas ideadas por Haus of Gaga, los bailarines y la propia Lady Gaga lucen en ese video diseños de Emporio Armani, Kerin Rose, Dinner, Nasir Mazhar, Alexander McQueen, Atsuko Kudo, Pamela Love, Calvin Klein, Christian Louboutin, Agent Provocateur, Pleaser, Jaiden Rva James, Noritaka Tatehana, Dolce & Gabbana, Francesco Scognamiglio, Versace, Hussein Chalayan y Rigby & Peller
Este exceso de marcas puede dar la impresión de que Lady Gaga basa su éxito en un juego de apariencias.
Sin embargo, como ahora veremos, las razones de su popularidad son mucho más profundas.
Carmín, seda y lentejuelas
2010, sin duda, ha supuesto la confirmación de su estrellato. En febrero se coronó como reina de las pistas de baile y deslumbró en la Gala de los Premios Grammy. A lo largo de esa velada, recibía dos premios Grammy (Mejor grabación Dance por Poker Face y Mejor Álbum Electrónico / Dance por The Fame) y protagonizaba uno de los momentos estelares de la gala al compartir escenario con nada más y nada menos que Elton John.
Poco después, Lady Gaga también triunfó en la gala de los prestigiosos Brit Awards, llevándose a casa nada menos que tres de los galardones principales: Mejor Álbum Internacional, Artista Internacional Femenina y Artista Revelación Internacional.
Convertida en la artista del momento, interpretó un exquisito y espectacular medley de varios temas en honor al recientemente fallecido Alexander McQueen y recordó repetidamente a sus fans.
Desde hace tiempo, esta nueva artista pop se ha ido abriendo brecha en la industria discográfica a la antigua. Es decir, pagando el peaje que supone actuar en clubs de bajo nivel e idear toda la autopromoción.
Gaga es una estrella pop en alza. Una intérprete que no ha sido arrancada de un casting de modelos, ni ha nacido en una familia de famosos, ni ha ganado una edición de un reality para cantantes, ni ha emergido de una telecomedia.
"Lo he hecho de la forma que debía –dice–. He tocado en todos los clubs de Nueva York. Me he dejado la piel en el escenario y he encontrado mi camino como artista. He aprendido cómo sobrevivir en este oficio, siendo realista. Cómo fallar para después entender quién soy como cantante y como artista. He trabajado duro"
Luego añade, con un guiño en su mirada: "Y ahora estoy intentando cambiar el mundo lentejuela a lentejuela."

El nacimiento de una estrella
Stefani Joanne Angelina Germanotta –ése es su verdadero nombre– vino al mundo en Nueva York, el 28 de marzo de 1986.
Cuando Lady Gaga era una niña pequeña, solía cantar con su mini grabadora de juguete los éxitos de Michael Jackson y Cyndi Lauper.
También canturreaba en los brazos de su padre al ritmo de los Rolling Stones y de los Beatles. Aquella niña precoz bailaba en torno a las mesas de los restaurantes más chics del Upper West Side neoyorquino utilizando los colines como baquetas.
Y entonces esta niña de buena familia neoyorquina creció y se convirtió en la artista exhibicionista y polivalente que hoy en día es Lady Gaga.
"Siempre fui artista. Era una actriz histriónica cuando era pequeña y lo sigo siendo ahora", dice Lady Gaga, de veintidós años, que se labró una reputación en el circuito de clubs del Lower East Side gracias al pop contagioso de su célebre tema "Beautiful Dirty Rich", y a sus actuaciones salvajes, llenas de teatralidad y frecuentemente descaradas en las que sorprendía a la audiencia con un sugerente striptease en el que se desvestía hasta lucir la ropa interior que ella mismo diseña y fabrica.
Luego prendía fuego a botes de laca, y descendía al escenario encaramada a una bola de discoteca al ritmo de la banda sonora de La Naranja Mecánica.
"Siempre me han gustado el rock, el pop y el teatro. Cuando descubrí a Queen y a David Bowie me di cuenta de que podía hacer las tres cosas", dice Gaga, que ideó su nombre artístico a partir de la canción de Queen "Radio Ga Ga".
Menciona a sus amigas Peggy Bundy y Donatella Versace como sus ídolos de la moda. "Considero a estas artistas como iconos del arte. No es sólo la música. Es la actuación, la actitud, la imagen; es el conjunto. Ahí es donde me ubico como intérprete y es lo que quiero lograr."
El objetivo puede resultar imponente pero hay que tener en cuenta a la artista: Gaga es la niña que aprendió a tocar el piano de oído a los cuatro años.
A los trece, compuso su primera balada al piano.
A los catorce actuaba en clubs como el Bitter End de Nueva York y de día sus compañeros de clase la tomaban el pelo por su estilo estrafalario y excéntrico en su colegio: el Convent of the Sacred Heart School, el centro privado de Manhattan al que también asistieron Nicky y Paris Hilton.
A los diecisiete se convirtió en uno de los veinte niños que, antes de cumplir la edad exigida, lograron ingresar en el Tisch School of the Arts de la Universidad de Nueva York.
Firmó su primer contrato el día que cumplió veinte años, y pasó a componer temas para artistas como Pussycat Dolls.
Antes de que su álbum de debut saliera a la calle, Lady Gaga se había ganado el derecho a tocar el cielo.
The Fame
"Mi objetivo era hacer un disco pop y presentarlo de una forma interesante", dice Gaga, quien compuso todas las letras, las melodías y tocó los teclados en ese álbum, The Fame (Streamline/Interscope/KonLive). "Quiero hacer que la gente se enganche a algo especial por medio de una canción pop."
En The Fame, Gaga alternó un poco de dance-pop, una parte de electro-pop, y una buena porción de rock con unos toques de disco y de burlesque, todo ello servido de forma generosa en imaginarios vasos de martini.
"The Fame trata sobre como todo el mundo puede sentirse famoso", explica ella. "La cultura Pop es un arte. No te hace ser genial odiar la cultura pop, yo la he abrazado y eso se puede escuchar en todo el recorrido de The Fame. Pero se trata de una fama que se puede compartir. Quiero invitar a todo el mundo a la fiesta. Quiero que la gente se sienta parte de este estilo de vida."
El primer single y el tema que abría el álbum, "Just Dance", pone la pista de baile al rojo vivo con su "divertida sensación de festival de L.A."
En la igualmente pegadiza, "Boys Boys Boys", Gaga no tiene ningún problema en admitir sin tapujos sus influencias. "Quería componer la versión femenina del tema de Motley Crue 'Girls Girls Girls,' pero con un toque propio. Quería hacer una canción pop que gustara a los rockeros."
"Beautiful Dirty Rich" resume sus experiencias: la vida en el Lower East Side y los coqueteos con las drogas y la vida nocturna.
"Esos tiempos y esa canción, era yo intentando entender las cosas", dice Gaga. "Una vez que tomé las riendas de mi reino artístico, me cautivó más que ir de fiesta."
En una primera escucha, "Paparazzi" parece surgir como un tema de amor por las cámaras y con toda honestidad, Gaga bromea "de cierta manera significa saludar con la mano a los paparazzi y desear la fama. Pero no debe ser tomada completamente en serio. Trata sobre la obsesión de todo el mundo con esa idea. Pero también trata sobre querer que un chico te quiera y la lucha entre si se puede tener éxito o amor o ambos."
Tras el éxito universal que Lady Gaga se ha labrado gracias a The Fame y The Fame Monster, llegó el momento de presentar The Remix (2010), las remezclas más representativas de los éxitos que la artista neoyorquina ha facturado durante el último año y medio.
En ese álbum hallamos las versiones más especiales y nocturnas de "Poker Face", "Just Dance", "Bad Romance", "Telephone" y "Paparazzi entre otras, incluyendo una inédita colaboración con Marilyn Manson.
El espectacular elenco de remixers, entre los que se incluyen Stuart Price, Pet Shop Boys, Alphabeat, Passion Pit o Chew Fu, garantiza un resultado final sorprendente y explosivo.
No podía ser de otro modo.
Monster Ball Tour
Lady Gaga estará presentando su disco The Fame Monster, que salió a la venta el pasado 18 de noviembre del 2009 (Streamline / Konlive / Cherrytree / Interscope). El álbum es el siguiente después del ganador de Grammy The Fame (2008), del que salieron números 1 como “Just dance” y “Poker Face”.
Juntos, ambos trabajos han vendido 11 millones y medio de discos en todo el mundo, mientras tanto los singles actuales de Lady Gaga, “Just Dance”, “Poker Face”, “Lovegame”, “Paparazzi”, “Bad Romance” y “Telephone” tienen unas ventas totales de cuarenta millones de copias.
El 9 de junio se pusieron a la venta las entradas para el concierto de Lady Gaga en Madrid: un evento que tendrá lugar el 12 de diciembre en el Palacio Deportes de la Comunidad.
La crítica mundial solo ha dicho cosas maravillosas de este Monster Ball Tour. La gira fue descrita por Gaga como “la primera opera pop-electro de todos los tiempos”.
The Sun dijo “Te deja sin respiración” y lo describió como “el mejor show en vivo que se verá este año”.
El New York Times, hablando sobre su show en el Radio City Music Hall, publicó que “su Monster Ball Tour esta lleno siempre de momentos que bien valen una foto: una escena de ciencia ficción, o, quizás, un diminuto vestido de fantasía. Cuanto más pasea su imagen, mejor que lo hace Lady Gaga”.
Artículo realizado a partir de notas de prensa de Universal Music. Copyright de texto e imágenes © Universal Music Spain. Reservados todos los derechos.
































































































