Mirar y hacerse mirar. La moda en las sociedades modernas, Ana Martínez Barreiro, prólogo de Enrique Gil Calvo, Tecnos, Madrid, 1998, 244 pp.
La moda y la modernidad (la homofonía es evidente) van de la mano, al menos desde el Cuatrocientos.
Reflexiones de todo tipo han seguido a la pareja. Ya es hora de poner límites al estado de la cuestión y es lo que hace la autora de este libro, repasando la frondosa bibliografía que han construido sociólogos, ensayistas e historiadores.
El concepto de moda, sus funciones, la relación entre modas y clases sociales, la industrialización de la moda, el factor político en la moda (su influencia en el cambio social), la lectura psicoanalítica del vestido y el desnudo, la semiótica estructural de la moda, van constituyendo un itinerario que desemboca en este nuevo milenio.
Ecléctico, nuestro tiempo mezcla las categorías que se diferenciaron en otras épocas: lo masculino y lo femenino, el estilo dominante, lo nuevo y lo viejo, etc.
Aparte de un didáctico resumen de opiniones y teorías, la autora analiza algunas estadísticas sobre el consumo de la moda en España, señalando las tendencias de los gustos dentro de la oferta según edad, sexo y estado civil.
Así es factible configurar el vestuario dominante y el término medio vestimentario de los españoles de hoy, con ventaja en variedad y cantidad para las mujeres, como viene siendo regular desde hace siglos.
La moda puede considerarse un capítulo menor de la sociología y una viñeta pintoresca de la historia.
Sin embargo, el hecho de cubrir el cuerpo, de descubrirlo, de protegerlo, de señalarlo, de distinguirlo o disimularlo, es uno de los eventos básicos de la cultura y, a su través, es posible razonar un sistema de normas, una ética de la vida cotidiana, que suele ser la vida a secas.
Copyright del texto © Blas Matamoro. Este artículo fue editado originalmente en la revista Cuadernos Hispanoamericanos. El texto aparece publicado en Cine y Letras con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos
Copyright de la imagen © Roger Garth. Imagen de una campaña para Dior. Reservados todos los derechos.
































































































