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Berthe Morisot  Berthe Morisot. La pintora impresionista
  15 de noviembre de 2011 - 12 de febrero de 2012
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Al pagar me lo dirán

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Una gran ilusión siempre puede quedar deslucida con el tiempo, sobre todo cuando aquélla enardece los ánimos de acuerdo con un plan escasamente realista.

Sin desdeñar un punto de ironía, la frase que hoy comentamos concentra este sentimiento decepcionante, pues al decir de Néstor Luján significa «la alegría inmediata e impremeditada con que se compran o consumen cosas o se obtienen privilegios y la tristeza en el momento posterior de pagar».

El dicho que nos ocupa se debe a un acontecimiento histórico, y encierra una lección que no ha de pasar desapercibida, pese a que tantas veces lo hayamos oído en boca de pesimistas y agoreros. Al fin y al cabo, en nuestro folclore menudean los proverbios que castigan a las gentes más desprendidas o bulliciosas. Y en buena medida, éste es uno de esos casos.

La expresión de marras proviene del pueblo navarro de Cascante, situado en el distrito de Tudela, no lejos de la provincia de Zaragoza. Próxima a las aguas del río Queiles, esta localidad dispone de dos focos de atracción: la iglesia parroquial de la Asunción, edificada en el siglo XVI, y la formidable Laguna de Lor. Éstas y otras bellezas de su patrimonio explican la envidia que más de uno ha profesado a los cascantinos. Y como en estas tierras dicha animosidad adquiere contornos ingeniosos, una copla se sitúa en el origen de la frase en cuestión. El asunto comenzó en 1633, cuando Cascante adquirió el título de ciudad gracias al rey Felipe IV. El precio que pagaron por la real cédula fue de diez mil ducados, y ello sirvió para que los pueblos vecinos, adversarios cordiales, difundieran un cantar tirando a malintencionado:

“Cascante se hizo ciudad
en el año mil seiscientos;
ellos están tan contentos;
al pagar me lo dirán”.

Néstor Luján, bien informado, enriquece la anécdota con una cita extraída del Diccionario geográfico popular (Madrid, 1923) de Gabriel María Vergara Martín:

“El año mil ochocientos
Cascante se hizo ciudad;
no sé cómo saldrán de ésa;
al pagar me lo dirán”

No hace falta añadir lo mucho que a Luján le regocija este dicho (Cuento de cuentos. Origen y aventura de ciertas palabras y frases proverbiales, t. II, Barcelona, Ediciones Folio, 1994, pp. 14-15). Como habrá advertido el lector, esta copla de Vergara contiene una inexactitud histórica, pues ya quedó claro que fue en 1633 —y no en 1800— cuando los cascantinos cumplieron con ese requerimiento burocrático. José María Iribarren encuentra un error parecido en un texto del padre Francisco Méndez: Noticias sobre la vida, escritos y viajes del Rmo. P. Mtro. Fr. Enrique Flórez (Madrid, 1860, 2.ª ed.).

Conviene recordar que fray Enrique Flórez de Setién y Huidobro (1702-1773) fue el autor de los veintisiete volúmenes de la España Sagrada (1747-1772), un proyecto en el que le ampararon el rey Fernando VI y Juan de Iriarte. Iribarren menciona que el padre Méndez, amanuense y compañero de Setién, acompañó a éste «en el viaje que realizó, en el año 1766, a Bayona de Francia, pasando por Osma, Soria, Tarazona y Navarra». Al llegar a los linderos de Cascante, el buen fraile dedicó a la villa estas líneas:

“Hízose ciudad el año de 1500, y de ello anda por Navarra la copla siguiente:

Cascante se hizo ciudad
año de mil y quinientos:
los bobos están contentos;
al pagar me lo dirán.

Como les decía, la cita proviene de José María Iribarren (El porqué de los dichos. Sentido, origen y anécdota de los dichos, modismos y frases proverbiales de España con otras muchas curiosidades, Pamplona, Gobierno de Navarra, Departamento de Educación y Cultura, 1997, p. 96).

Como en el caso de Vergara, el padre Méndez transcribe inexactamente la copla, a buen seguro por afianzar la rima, y aunque el sentido final no cambia —ya adivinan por qué—, el respeto a la historia exige reiterar, incluso con terquedad documental, que Cascante no fue ciudad hasta 1633.

Esta es una versión expandida de un artículo que escribí, bajo seudónimo, en el Centro Virtual Cervantes (www.cvc.cervantes.es), portal en la red creado y mantenido por el Instituto Cervantes para contribuir a la difusión de la lengua española y las culturas hispánicas.


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