
Durante los siglos XVI y XVII, los gabinetes de curiosidades servían para atesorar prodigios y rarezas.
En ellos, era posible disfrutar de pequeños descubrimientos, acumulados sin otro orden que el capricho de su propietario.
Con la misma filosofía, presentamos aquí esta colección de palabras y frases singulares, cuyos misterios pueden depararles –ése es nuestro deseo– un buen rato de lectura.
Quede por delante nuestra gratitud a un buen conocedor de esta materia, Javier Sánchez Ventero.
Sin molestarse en demostrarlo, su empuje, su apoyo y sus conocimientos fueron completamente imprescindibles para la creación de Cine y Letras































































































