
A primera vista, la cuestión tiene ciertas dificultades conceptuales. Ya en el antiguo Diccionario de la lengua castellana (Real Academia Española, Madrid: Joaquín Ibarra, 1783) se nos explica que dejar en blanco a uno equivale a «dejarle sin lo que pretendía o esperaba», en tanto que dejar en blanco alguna cosa significa «omitirla, pasarla en silencio». ¿Hablamos, pues, de una noche en la que no logramos el deseable letargo? ¿O hay algo más que se oculta tras esa expresión?
Una edición posterior del DRAE (Madrid: Imprenta Real, 1817) modula el buen sentido de la expresión en blanco, definiéndola de esta manera: «Sin tener parte, sin entender cosa alguna, sin hacerse cuenta, en claro, dejando olvidado o burlado».
De forma paralela, rescato otra definición del primer DRAE (Madrid: Joaquín Ibarra,1780), relativa a una fórmula evocadora y, cómo no, idónea para designar la imposibilidad de conciliar el sueño: «Noche toledana. La que se pasa sin dormir».
Traemos el dicho a colación porque, desde luego, tampoco duermen quienes pasan la noche en blanco.
Sin embargo, la gracia de esta última expresión reside en un matiz caballeresco en el que, con absoluta seguridad, no piensan aquéllos que padecen ansiedad nocturna.
Nos brinda la clave etimológica Joaquín Bastús en La sabiduría de las naciones o los evangelios abreviados (2.ª serie, Barcelona, 1863).
A su modo de ver, pasar la noche en blanco se refiere a esa vigilia que solían cumplir los que aspiraban a entrar en las órdenes de caballería.
«El día antes de ser armados caballeros —escribe— hacían la vela de las armas que habían de servir al efecto, revestidos por lo común de una túnica blanca, como los neófitos de la Iglesia, símbolo de la pureza de que debían estar adornados; pues los más tomaban un baño y habían a más cumplido con el Sacramento de la penitencia, para estar limpios y purificados de cuerpo y alma al recibir la Orden de la Caballería» (citado por José María Iribarren en El porqué de los dichos. Sentido, origen y anécdota de los dichos, modismos y frases proverbiales de España con otras muchas curiosidades, Pamplona: Gobierno de Navarra, Departamento de Educación y Cultura, p. 45).
Esta es una versión expandida de un artículo que escribí, bajo seudónimo, en el Centro Virtual Cervantes (www.cvc.cervantes.es), portal en la red creado y mantenido por el Instituto Cervantes para contribuir a la difusión de la lengua española y las culturas hispánicas.































































































