La comunidad disuelta: historia de Las dos torres
En la Tierra Media se ha roto el equilibrio de poder. Dos torres –Barad-dûr, fortaleza del Señor Oscuro Sauron en Mordor y Orthanc, baluarte del poder de Saruman en Insergard- han establecido una alianza para declarar la guerra a los pueblos libres que habitan la Tierra Media y acabar con la raza humana.
«El título, Las dos torres, alude a la torre de Orthanc, centro de poder de Saruman, y la torre de Barad-dûr, fortaleza de Sauron, y las dos se han aliado», señala el director, guionista y productor Peter Jackson. «En cierto modo es la historia de un genocidio, de dos fuerzas malignas que han decidido que la raza del hombre, la humanidad, debe ser erradicada de la faz de la tierra. Y se proponen encargarse de ello».
El influjo maléfico del Anillo Único, creado por Sauron, ha atacado al corazón de la Comunidad que se formó para destruirlo. La misión ya se ha cobrado la vida del mago Gandalf el Gris (Ian McKellen) y del humano Boromir (Sean Bean). Sólo el hobbit Frodo Bolsón (Elijah Wood) ha demostrado poseer suficiente fortaleza para resistir a la influencia del Anillo, virtud que le convierte en el único ser cualificado para ser su portador.
Frodo debe enfrentarse solo a su destino. Acompañado únicamente por su fiel amigo Sam, se aventura en territorio enemigo, sin saber que tras sus pasos viene una criatura misteriosa que tuvo una amarga experiencia con el Anillo: Gollum.
Gollum era un hobbit normal, pero quinientos años de posesión del Anillo deformaron su cuerpo y corrompieron su mente. Cuando Frodo y Sam le descubren siguiéndoles, Gollum propone, a cambio de su libertad, conducirlos a Mordor a través de las abruptas colinas de Emyl Muil. «Cuando Frodo conoce a Gollum en gran parte se reconoce a sí mismo», explica Andy Serkis, el actor que aporta su voz, sus movimientos y en definitiva -gracias a la intervención de Weta Digital- la esencia de Gollum. «Frodo presiente que no podrá seguir adelante sin Gollum», sentencia Serkis.
Gollum colabora con los hobbits para estar cerca de su “tesoro”, el Anillo, y así poder robarlo. Pero como comparte con Frodo la condición de Portador del Anillo, el hobbit consigue hacerle confesar la historia de su verdadera identidad: antes de sufrir el poder corrosivo del Anillo se llamaba Sméagol y era un hobbit de la rama de los Fuertes que se adueñó del Anillo por la fuerza.
Para Frodo estar con Gollum es como mirarse en un espejo oscuro. «Es como ver a una persona que padece una enfermedad terminal que el propio Frodo está empezando a incubar», señala Serkis.
Recobrada la lucidez, Sméagol empieza a desprenderse de Gollum y su relación con Frodo abre una brecha entre él y Sam. «La incorporación de Gollum cambia mucho la relación entre Frodo y Sam», explica Elijah Wood, «supondrá una prueba para su amistad porque Frodo se apoya cada vez más en el Anillo y su influjo alterará poco a poco su personalidad a lo largo del trayecto. Sam tiene que asumir más responsabilidades para proteger a Frodo, quien empieza a perder su sensibilidad, su pureza y su objetivo».
«Cuanto más tiempo tiene el Anillo en su poder, más sufre Frodo», asegura Sean Astin, el actor que interpreta a Sam, el fiel amigo de Frodo. «Sam tiene plena confianza en Frodo y entiende lo que le está ocurriendo».
A lo largo de su viaje a través de las colinas de Emyn Muil y las Ciénagas de los Muertos en pos de Gollum, esa confianza mutua que tan importante ha sido para los dos amigos en su misión, empieza a quebrarse. La capacidad y la voluntad de Gollum para conducirles a Mordor son más que dudosas.
«Cuando empiezas a pensar que la cosa no puede ponerse más difícil para los pequeños hobbits en su viaje a través de las vastas llanuras, los desiertos y las regiones volcánicas de la Tierra Media, la situación empeora todavía más», apunta Astin.
La acción de Las dos torres arranca cuando Aragorn (Viggo Mortensen), el arquero Elfo Legolas (Orlando Bloom) y el guerrero Enano Gimli (John Rhys-Davies) persiguen a un grupo de Uruk-hai. Los Uruks han secuestrado a los hobbits Merry (Dominic Monaghan) y Pippin (Billy Boyd), creyendo que son los portadores del Anillo, Frodo y Sam. Si los Uruks consiguen entregarlos a Saruman, el mago descubrirá que no son los Hobbits que buscan y los matará.
En las llanuras Aragorn, Legolas y Gimli se encuentran con una patrulla de jinetes de Rohan. Éomer (Karl Urban) informa a Aragorn de que Théoden, el Rey de Rohan (Bernard Hill), ha sido embrujado por Saruman y traicionado por su consejero de confianza, Grima Lengua de Serpiente (Brad Dourif). «Prácticamente se ha convertido en un zombi», cuenta el actor británico Bernard Hill, que se incorpora a la trilogía en el papel del Rey Théoden, «se ha dejado consumir por el veneno de Saruman que le ha inoculado Lengua de Serpiente ».
Además, los soldados de Rohan explican que la noche anterior han asaltado a las tropas de los Uruks, pero no han encontrado ningún hobbit. En sus ansias de encontrar a Merry y Pippin, Aragorn se interna en el bosque encantado de Fangorn junto a Legolas y Gimli. Allí descubren con estupor que el mago Gandalf sigue vivo. Ya no va vestido de gris, como cuando se enfrentó al Balrog, sino de blanco resplandeciente. «Gandalf es inmortal», explica Ian McKellen, que fue candidato a un Oscar por su espléndida interpretación de Gandalf en La Comunidad del Anillo. «El mago ha vuelto –señala McKellen– pero es diferente, Gandalf el Gris ha cedido el lugar a Gandalf el Blanco. En el libro queda claro que ha regresado con fuerzas renovadas. Vuelve con un objetivo concreto, concentrado como un samurai, y entregado a su misión, que es otorgar a la Comunidad del mayor poder posible ».
Gandalf ha regresado pletórico de poder y sabiduría. Le dice a Aragorn que tienen que hacer cuanto esté en su mano para unir a todos los Hombres en contra de Sauron y Saruman y de esta forma ganar tiempo para que Frodo logre llevar el Anillo el Monte del Destino, donde ha de ser destruido.
«Gandalf no controla enteramente su destino ni el de la Tierra Media», explica McKellen. «Su trabajo es ayudar a los habitantes de la Tierra Media a sobrevivir y resistir a la tiranía que impondrá Sauron si adquiere el poder que ansía».
En Rivendel, Arwen (Liv Tyler), Elrond (Hugo Weaving) y los elfos viven un momento de transición. «Es un tiempo triste para los Elfos, es la hora de la despedida», explica Weaving, «porque saben que se acaba su tiempo en la Tierra Media y que tienen que dejar sitio a la ascensión de la raza del Hombre».
Arwen ha dejado claro que tiene intención de permanecer en la Tierra Media al lado de Aragorn, aunque ello suponga sacrificar su inmortalidad. «Es un conflicto entre la mortalidad y la inmortalidad», dice Liv Tyler, que encarna de nuevo a Arwen. «Ese es el problema al que deben enfrentarse Arwen y Aragorn por estar juntos, pero ellos no conciben la idea de separarse».
Lejos de Rivendel, Aragorn conoce a Éowyn (Miranda Otto), mujer de cabellos rubios y sobrina del Rey de Rohan, Théoden (Bernard Hill). «En El Señor de los Anillos hay muy pocas mujeres», señala la actriz australiana, que se incorpora a la trilogía en Las dos torres. «Éowyn es el primer personaje femenino realmente humano. Galadriel y Arwen, que son Elfas, aparecieron por primera vez en la primera película. Pero en la segunda parte entramos en el mundo de los seres humanos».
Cuando su padre y su madre murieron consecutivamente a manos de los Orcos, Éowyn quedó a cargo de Théoden, junto a su hermano Éomer (Karl Urban) y su primo Théodred. «En el libro se dice que Éowyn es hija de reyes», explica Otto. «En Rohan están pasando por un momento muy difícil y Éowyn es testigo de cómo se derrumba la casa real, cómo declina su linaje. Quiere empujar a Théoden a la acción, pero es su rey y no puede obligarle».
La presencia de Aragorn en Edoras, la capital de Rohan, da a Éowyn una nueva confianza en sus posibilidades de vencer al ejército de Saruman. «Éowyn interviene de forma muy heroica en la historia», dice el productor Barrie Osborne. «Es muy fuerte, y se nota que siente una gran pasión por Aragorn».
Aragorn siente que algo le une a Éowyn, pero su corazón permanece en Rivendel, donde selló su pacto con Arwen.
Cuando su pueblo se ve obligado a refugiarse del inminente ataque de los Uruk en el Abismo de Helm, Éowyn tiene claro que desea luchar. «Por lo general, en los mitos y leyendas que nos cuentan cuando somos niñas, nos hablan de la Bella Durmiente», señala Otto, «o de Cenicienta. Son historias de mujeres que tienen alguna clase de problema y que finalmente resuelven los hombres. Pero Éowyn es un personaje que tiene un problema y que debe reaccionar o lo perderá todo. Entonces se encuentra con un hombre extraordinario, Aragorn, que representa todo lo que ella desea que cambie en su reino. Por otro lado, sin embargo, sabe que las fuerzas necesarias para salvarse a sí misma y a su pueblo están en su interior».
Capturados por los Uruk-hai al final de la primera parte de La Comunidad del Anillo, Merry (Dominic Monaghan) y Pippin (Billy Boyd) agudizan el ingenio y consiguen liberarse por sus propios medios. «Los Uruk-hai tienen un aspecto aterrador», dice Dominic Monahan, el actor que da vida a Merry , «no sienten dolor, culpa ni miedo. Su único punto débil es que en grupo siempre discuten, porque todos se sienten fuertes. Merry y Pippin lo comprenden enseguida y se aprovechan de esa circunstancia para escapar».
Una vez que han huido, los dos hobbits se refugian en Fangorn, un bosque del que se dice que está encantado. «El bosque está vivo», explica Monaghan, «le rodea un aire de antigüedad y esa cualidad es lo que le ha protegido desde siempre. También esconde un misterio».
Dice la leyenda que Fangorn está poblado de viejos y enormes árboles que caminan y hablan. Los hobbits descubren que el rumor es cierto cuando conocen a Bárbol, el árbol más anciano de todos cuantos pueblan la Tierra Media. Bárbol es uno de los personajes de la película generados exclusivamente por ordenador cuya creación corrió a cargo de Weta Digital. John Rhys-Davies, que también interpreta a Gimli en la película, presta su voz a este ser extraordinario.
«Resulta muy interesante cómo influye Bárbol en Merry y Pippin y cómo influyen Merry y Pippin en Bárbol», afirma Rhys-Davies. «Yo creo que Bárbol no hubiera hecho nada extraordinario si no les hubiera conocido. Necesitaba ese estímulo. Y creo que Merry y Pippin no se hubieran convertido en seres capaces de ampliar su perspectiva del mundo si Bárbol no les hubiera dicho: “El mal gobernará pronto el mundo. Pero en un momento dado, el bien triunfará y logrará gobernar”».
En el momento en que diez mil Uruk-hai invaden las fronteras de Rohan, el Rey Théoden, liberado de su hechizo gracias a Gandalf, que le ha abierto los ojos ante traición de Grima Lengua de Serpiente, decide conducir a su pueblo al Abismo de Helm. «El Abismo de Helm es una gran fortaleza de piedra erigida en un cañón estrecho y rocoso», explica el director, Peter Jackson. «No es un castillo estratégico. En realidad es un refugio. Es donde los habitantes de Rohan se protegen en tiempos de guerra. En esta ocasión los Uruk-hai, acaudillados por Saruman, pretenden matar a todos los hombres, mujeres y niños de Rohan, y por eso envían a un vasto ejército para atacar la fortaleza del Abismo de Helm».
Théoden muestra la fortaleza a Aragorn, «sabiendo perfectamente que los efectivos con que cuentan no bastan para defenderla», comenta Bernard Hill (Rey Théoden),. «Pero ahí es donde por tradición se ha refugiado siempre su pueblo. Nadie había conseguido traspasar el Muro del Bajo –levantado para cerrar la entrada al Abismo- ni atravesar la fortaleza, llamada Cuernavilla. Después le informan de que los Uruk-hai son diez mil, un número que encuentra inconcebible. Es una cantidad que se escapa a la imaginación de cualquiera, salvo de Aragorn, que los ha visto, ha luchado contra ellos, y es consciente de su increíble fuerza».
Si sobreviven a esta batalla, la responsabilidad última de Aragorn será unir los dos reinos humanos de Rohan y Gondor contra la alianza maléfica que amenaza con destruir y esclavizar a la Tierra Media. «Es el momento en que Aragorn debe decidir si está dispuesto a asumir su destino como rey de la humanidad», señala Jackson, «porque en este momento la humanidad necesita un rey».
«Al igual que en el resto de los miembros de la Comunidad, en esta segunda entrega cae más responsabilidad sobre Aragorn», explica Viggo Mortensen, que en Las dos torres encarna de nuevo a este personaje. «Sabe que tiene que alzarse y no hacer sólo lo que Boromir esperaba de él, sino lo que Elrond, que ha sido como un padre para él, y Arwen esperan de él; y sobre todo sabe que tiene que hacer aquello a lo que está llamado».
Aunque Aragorn es consciente de que puede fracasar, está tan resuelto a intentarlo como el resto de sus compañeros de la Comunidad. «Todo el mundo está dispuesto a perseverar en ese esfuerzo colectivo», afirma Mortensen, «no hay un héroe único. Es un grupo de personas con dudas individuales que deben disipar. Sam y Frodo podrían no llegar al Monte del Destino. Gandalf podría no tener éxito en lo que tiene que hacer. Merry y Pippin podrían no salir de su aprieto. Todos tienen que encontrar una forma de sacrificarse por el grupo».
El resto de la película es el relato de los esfuerzos heroicos de Aragorn por ayudar al pueblo de Rohan a defenderse del poder maléfico de Saruman. Frodo y Sam tienen que enfrentarse a Gollum, a los espías del Señor Oscuro y a los soldados humanos de Gondor. El cabecilla de estos humanos, Faramir (David Wenham), tiene órdenes estrictas de escoltar a los portadores del Anillo a Gondor, donde su padre pretende apoderarse del Anillo y utilizarlo en defensa de su pueblo. Frodo tiene que convencer a Faramir de que utilizando el Anillo sólo conseguirá destruir Gondor y facilitar la victoria de Sauron.
La Comunidad se ve obligada a combatir no únicamente los peligros externos, sino que también tiene que enfrentarse a divisiones internas y a la influencia maléfica del Anillo. El curso de la Historia está ligado a la suerte de la Comunidad.









































































































