
En este cortometraje, asistimos a una nueva demostración de la habilidad narrativa de Javier Dampierre, un joven cineasta que mira el mundo con inteligencia y con un estilo sobrio y ágil.
No es la primera ni será la última vez que lo veamos en la pantalla. Hay niños actores que salvan películas y otros que las malogran. Los hay tan encantadores que cuesta creerlos en papeles odiosos, y también abundan –ay– los que deben parecer maravillosos y solo consiguen generar antipatía.
¿Ejemplos? Los hay a cientos. Parece difícil encontrar a un cinéfilo que no encuentre encantador a Jackie Cooper en La isla del tesoro (1934) o que no sueñe con tener una hija como Tatum O'Neal en Luna de papel (1973).
Claro que, a veces, el resorte emocional falla. Quien esto escribe desearía ver a Freddie Bartholomew fuera de esa obra maestra que es Capitanes intrépidos (1937), y Guillermo del Toro señala al niño Christopher Olsen como el culpable de que no pueda disfrutar plenamente de El hombre que sabía demasiado (1956).
En el cortometraje que nos ocupa, Adrián Poveda interpreta a Alvarito, un crío repelente y ñoño a más no poder, cuyos caprichos irritan como si fueran descargas eléctricas. No es tan abyecto como Harvey Stephens en La profecía (1976), pero resulta lo suficientemente incómodo como para motivar un desvarío paterno que –tranquilos– no adelantaré.
La anécdota es sencilla. Javier (Antonio Dechent) y Laura (Jaydy Michel), los padres de Alvarito, pretenden disfrutar de unos momentos de intimidad en ese hotel donde, se supone, el crío ha de pasarlo en grande, mientras juega con otros niños en el salón de recreo del Cocodilo Nilo, al que da vida un encantador Manuel Manquiña.
Por supuesto, nada funciona según lo previsto. Alvarito tiene miedo del Cocodrilo, y su creciente rabieta va convirtiendo el cerebro de su padre en lo más parecido a un horno crematorio.
Dampierre tiene las cosas muy claras a la hora de planificar esta anécdota. Además, maneja la cámara con esa precisión que debiéramos exigir a cualquier cineasta en activo, y que sin embargo, no es algo tan frecuente en nuestro cine.
Con todo, el principal cimiento de esta película es Antonio Dechent, cuya interpretación transmite sinceridad, emoción e ironía de la buena. Dechent –ya lo sabíamos– es un estupendo actor, y aquí demuestra su categoría en un género tan difícil como la comedia.
Aunque la puesta en escena resulte irreprochable, no estoy convencido de que esa emoción que sube y sube en cada plano salga por una espita adecuada. Como en cualquier relato, aquí las piezas del rompecabezas deben encajar, y Dampierre busca y elige un desenlace terrorífico, en la línea de los cómics E.C.
¿Qué problema hay con ello? Acaso sea un pecado venial, pero acá surge un problema de verosimilitud. Tengan en cuenta el calibre de esa siniestra resolución, y comprenderán a qué me refiero.
Cuestión de temperatura... Dado que el tono empleado es moderadamente realista –en ningún caso hablamos de una comedia negra caricaturesca, como El extraño viaje (1964), de Fernando Fernán Gómez–, la sordidez del final parece un tanto forzada e innecesaria. Para entendernos: un desenlace de esa magnitud hubiera resultado más feliz si el personaje de Antonio Dechent tuviera rasgos más extremados –que no los tiene– o si la insistencia de Alvarito mereciese un castigo muchísimo más atroz.
En cualquier caso, como les decía, nada de esto empaña la cuidada caligrafía de Dampierre, un realizador al que esperamos ver pronto capitaneando un largometraje y poniendo su talento al servicio de ese cine comercial, atrayente y competitivo que el público español reclama.
Sinopsis
Javier y Laura acaban de llegar a un hotel en las afueras, después de un pesado viaje con su hijo Alvarito. Allí les espera una gran sala llena de hinchables y atracciones para niños, promocionando la famosa "ruta del Nilo".
Un grupo de monitores infantiles se encarga de cuidar de los niños para que sus padres puedan descansar.
Javier sólo tiene una cosa en mente: dejar a su hijo con los monitores para subirse a la habitación y acostarse con su mujer.
Pero hay un pequeño problema: a Alvarito le da miedo el cocodrilo Nilo, una inocente mascota de peluche a la que los niños adoran.
Javier hará todo lo posible para convencer a su hijo de que se quede en la sala con el resto de los niños.
Sobre el director
Javier Dampierre nace en Madrid en 1977. Tras finalizar su titulación de Ingeniería de Imagen y Sonido en la Universidad Politécnica, y Piano y Composición en el Conservatorio, se traslada un año a Nueva York, gracias a una beca concedida por el Ministerio de Trabajo, para estudiar dirección de cine en la New York Film Academy.
Ha trabajado y trabaja como realizador, montador y guionista en publicidad, programas de televisión, videoclips y vídeos corporativos para varias televisiones (Telecinco, Cuatro, La Sexta, Onda 6, Fox TV, etc), así como para diversas productoras como freelance.
Ha dirigido, escrito y producido cinco cortometrajes, entre los que se encuentran El Cocodrilo Nilo, protagonizado por Antonio Dechent y Jaydy Michel, que cuenta con el apoyo del ICAA; 7 Días, premiado internacionalmente y protagonizado por Pablo Centomo y Aina Requena; y Ecstatic noise, protagonizado por Michael Reed y Daniel Alexander, rodado en NY con la colaboración de la NYFA.
Entre sus cortometrajes como montador están los cuatro últimos del Luis María Ferrández (Hemisferio, Clarividencia, El Hilo de Ariadna y 3 de Mayo), el cortometraje Cero.1 de Germán Augusto, The last laugh, del realizador mexicano Ricardo Urroz y Freitod: nunca digas nunca de Emilio Bustamante.
En el momento actual se encuentra buscando financiación para su primer largometraje, una coproducción con México, que cuenta con el interés de varios actores importantes.
Reparto
Antonio Dechent (Javier), Jaydy Michel (Laura), Adrián Poveda (Alvarito), Manuel Manquiña (Cocodrilo), Manuel Navarro (Inspector), Luis Poveda, Javier Fernández (Guardias de seguridad), Leopoldo Domínguez (Botones), Mercedes Rubert (Azafata), Miguel Á. García de la Calera, Laura Álvarez Yrazusta, Vanesa Sánchez Araya, Gema Pérez Lozano, Toñina Regidor (Cuidadores infantiles).
Equipo técnico
Director y guionista: Javier Dampierre
Ayudante de dirección: Nacho Fdez. Tejada
2º ayte. de dirección: Jordi Calatayud
Auxiliares de dirección: Victoria Cuenca, Antonio Díaz Dueñas, Hiria Gutiérrez
Script: Adrián Chaparro
Productor ejecutivo: Javier Dampierre
Directora de producción: Mariana Jacob
1ª Ayudante de producción: Olivia Fdez. Castaño
2ª Ayudante de producción: Andrea de Orduña, Sara del Tío
Auxiliares de producción: Francisco Pérez Poveda, Lidia Martínez
Director de fotografía: Jokin Pascual,
2º Operador de cámara: David Domínguez
Ayudante de cámara: Cristina Rodríguez
Auxiliar de cámara: Javier Barbero
Vídeo assist: Miguel Camino
Fotofija: Víctor Canora
Making of: Nacho Sánchez Quevedo, David Heredia
Directoras de arte: Ana Cecilia Tejeda, Ana Romero
Ayudantes de arte: Leonor Judkowski, Gerardo Izquierdo
Atrezzista: Eduardo Aránega
Vestuario: Ester Lucas Jaqueti
Ayudante de vestuario: María Lucas Jaqueti
Maquillaje y peluquería: Eva Amigo, Alejandra Jarne
Montaje: Yamila F. Colman, Javier Dampierre
Grafismo y cartelería: Nacho Sánchez Quevedo
Jefe de eléctricos: Carlos Garcés
Eléctricos: Manuel del Moral, Giuseppe Truppi, Víctor Benavides, Hugo Carmona
Maquinista: Juan de la Mata
Grupista: Hugo González
Música: Marcos Cruz
Mezcla canción final: Óscar Claros
Jefe de sonido directo: Rodrigo Gil
Microfonistas: Juan Guerrero, Alberto Pacheco
Postproducción de sonido: Pedro Barbadillo
Efectos sala: Juan Carlos Blancas
Mezclas: Pedro Barbadillo, Alberto Herena
Para ver trailer, fotografías, filmografías, pueden consultar la página web:
http://www.elcocodrilonilo.com
Copyright de texto e imágenes © JRD Producciones Cinematográficas. Reservados todos los derechos.









































































































