En el año 1987, una vez comprobado el buen funcionamiento financiero de las producciones cinematográficas inspiradas en Star Trek, Paramount acepta el proyecto de realizar una nueva teleserie con actores reales. De nuevo, Gene Roddenberry es encargado de coordinar todo lo relacionado con el rodaje.
En esta ocasión, el veterano Roddenberry está convenientemente asesorado por un grupo de eficaces colaboradores, entre los que destacan los productores Rick Berman y Michael Piller, y algunos viejos conocidos de la serie original, como Bob Justman, D.C. Fontana, Eddie Milkis y David Gerrold.
La teleserie, que cuenta con un nuevo reparto, lleva por título Star Trek: La nueva generación (Star Trek: The Next Generation). Con ello, se hace referencia al salto temporal que se produce en el relato, pues la acción comienza ochenta años después de las andanzas del antiguo Enterprise.
Con un presupuesto asignado de un millón y medio de dólares por capítulo, las condiciones de trabajo se asemejan más a las de un rodaje cinematográfico que a las propias del medio televisivo.
Son contratados especialistas en efectos digitales y maquilladores de primer orden. El proceso de escritura de guiones busca el equilibrio entre los autores profesionales y los jóvenes talentos salidos de las modernas escuelas de cine. Todo, en suma, se prepara para conseguir el éxito de audiencia y el nivel de calidad que Star Trek no pudo conseguir en los sesenta.
El nuevo argumento cuenta con personajes cuidadosamente diseñados. En el puente de mando del Enterprise se distingue el capitán Jean-Luc Picard (Patrick Stewart), un militar francés lleno de talento.
Su segundo de a bordo, más semejante al Kirk de la primera entrega, es William T. Riker (Jonathan Frakes), el galán de la serie. La psicóloga de la nave es la consejera Deanna Troi (Marina Sirtis), dotada de poderes telepáticos. Data (Brent Spiner) es el androide asistente del capitán, y parece incapaz de experimentar sentimientos, como el Hombre de Lata de El mago de Oz.
El alférez Geordi LaForge (LeVar Burton) actúa como ingeniero jefe, Beverly Crusher (Gates McFadden) es la jefe médico y Worf (Michael Dorn), el oficial de operaciones estratégicas.
Worf pertenece a la raza klingon, un pueblo de guerreros que ya aparecía en la primera teleserie. A los klingon hay que sumar a otras razas alienígenas bien conocidas por el público: romulanos, ferengis y borg. Las diversas especies de este universo, muy detalladas por los guionistas, mantienen un equilibrio inestable, que se rompe con extrema facilidad.
El primer capítulo de la serie se emite el 28 de septiembre de 1987, y nada menos que 27 millones de espectadores disfrutan de ese episodio piloto: Encounter at Farpoint.
Con todo, las críticas iniciales no son del todo positivas. Se comenta que los guiones de la primera temporada se dejan llevar por la fórmula, y que los efectos digitales deben perfeccionarse. Ambos factores cambian a partir de la segunda temporada.
Un total de dieciocho premios Emmy dan testimonio de la calidad televisiva del producto. Star Trek: La nueva generación es emitida por la televisión norteamericana por espacio de siete temporadas (178 capítulos), un hecho extraordinario al que no es ajena la calidad del ese reparto que encabeza, con shakespeareana autoridad, Patrick Stewart.
Además, para delicia de los trekkies más veteranos, aparecen en algunos episodios actores como James Dooham, DeForest Kelley, Majel Barrett, Mark Lenard y Leonard Nimoy. Incluso el hijo de este último, Adam Nimoy, llega a dirigir algunos episodios.
Espacio Profundo Nueve, Voyager y Enterprise
Atentos a los nuevos márgenes de explotación de la franquicia, los productores de la serie deciden aprovechar el inesperado tirón comercial de Star Trek: La nueva generación y elaboran un proyecto que ha de emitirse en paralelo, Star Trek: Espacio Profundo Nueve (Star Trek: Deep Space Nine) cuyo episodio piloto llega a las pantallas estadounidenses el 3 de enero de 1993.
Con el fin de diversificar la audiencia, se recurre a un carismático actor de color, Avery Brooks, para que encarne al primer capitán afroamericano en la historia de la saga, Benjamin Sisko. Hay asimismo un árabe, el doctor Julian Bashir, interpretado por Siddig El Fadil, y una asiática, la oficial Keiko O'Brien, a quien da vida la actriz Rosalind Chao.
Todo ello sigue la regla marcada por Gene Roddenberry sobre la representatividad social y étnica de esta tripulación ficticia, que ha de abarcar un amplio espectro humano.
No obstante, el elemento más atractivo del reparto es el actor de comedia Rene Auberjonois, que populariza enormemente su papel, el alienígena Odo.
A fin de buscar una continuidad con el telefilme precedente, se incluye en el reparto el personaje de Worf, bien conocido por los espectadores y asiduo participante en las convenciones de trekkies.
A comienzos de 1995, Paramount Pictures destina veintitrés millones de dólares a la producción del episodio piloto de una cuarta serie, Star Trek: Voyager. En un principio, el productor Rick Berman cuenta con la actriz Genevieve Bujold para dar vida a la protagonista, Kathryn Janeway, capitán de la nueva nave de exploración Voyager.
La intérprete canadiense, disconforme con las condiciones de rodaje, renuncia al papel, que recae en otra excelente intérprete, Kate Mulgrew. Su lugarteniente, Chakotay, es un indígena americano encarnado por Robert Beltran.
Tanto Espacio Profundo Nueve como Voyager suponen un éxito de audiencia que se suma al rendimiento que obtienen las nuevas películas de la saga.
Con el convencimiento de que el universo de Star Trek tiene múltiples perfiles, Rick Berman y Brannon Braga idean otra teleserie, Star Trek: Enterprise, cuyo reparto encabezan Scott Bakula, John Billingsley, Jolene Blalock y Dominic Keating.
Enterprise comienza a emitirse el 26 de septiembre de 2001, y se mantiene en antena a lo largo de cuatro temporadas.
En cierto sentido, se trata de una precuela de la serie original: la aventura sucede en el siglo XXII; esto es, cien años antes de que la tripulación de James T. Kirk busque nuevas fronteras en el espacio.
La cancelación de la serie protagonizada por Bakula no supone, ni mucho menos, el fin de Star Trek en la pequeña pantalla. De hecho, tal y como demuestra el largometraje de J.J. Abrams, la franquicia parece detenida en el éxito, y sigue ocupando un puesto de preferencia en el imaginario popular.
Copyright © Star Trek y todos los logos y marcas asociadas son propiedad de CBS Studios Inc. / Paramount Television. Reservados todos los derechos.
Star Trek: Enterprise © Star Trek y todos los logos y marcas asociadas son propiedad de CBS / Paramount Television. Reservados todos los derechos.
Copyright del texto © Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos. Este artículo incluye citas de varios estudios previos que publiqué en la Enciclopedia Universal Multimedia, de Micronet, y en los libros Historia del cine de ciencia ficciónPerspectivas de la comunicación audiovisual (2000) y La cultura de la imagen (2006). (1995),










































































































