
El pintor Valdés Leal, Enrique Martínez Miura, Kutxa Fundación, San Sebastián, 1996, 415 páginas.
El pintor Juan de Valdés Leal acumuló a lo largo de los siglos diversos y persistentes tópicos: el de ser un barroco lúgubre y embrollado, el de significar el fin de la gran época pictórica española, el de exhibir una ambigua capacidad de fascinación y horror, el de encarnar el tenebrismo hispánico con una mezcla de martirio voluptuoso y regodeo en la corrupción de todo lo material.
A fin de despejar estos tópicos, Martínez Miura -ganador, con este libro, del Premio Literario Ciudad de Irún 1995 en el ramo ensayo- ha hecho un rastreo paciente, que no se exageraría en calificar de detectivesco, sobre la vida y obra de Valdés, pero, ante todo, sobre su posteridad crítica, es decir qué se vio, qué no se vio, qué se dijo y se calló sobre el sevillano a lo largo de tres siglos.
Se advierte que la crítica se paralizó entre una Ilustración que abominaba del desorden y el exceso barrocos, y un romanticismo que no admitía la crudeza matérica con que Valdés Leal describió el camino de toda carne.
Hacía falta una renovación, que vino de la mano de la crítica iconográfica y en los años setenta, desde Inglaterra.
Se disiparon viejos códigos exhaustos y Valdés Leal apareció no ya como un artista terminal sino como un contemporáneo, un expresionista y un simbolista amante de la composición jeroglífica. Lejos de dar fin, su influencia le proporcionó continuidad y proliferación.
A todo ello apunta el trabajo de Martínez Miura, con solvencia documental digna de la materia, y lo consigue por la modesta persuasión que emana de sus páginas, donde no hay pasos en falso ni improvisación, sino una laboriosa campaña por la relectura, la re-visión (nunca mejor dicho) de uno de los grandes pintores de la vida humana, o sea de la muerte, y viceversa.
Copyright del texto © Blas Matamoro. Este artículo fue editado originalmente en la revista Cuadernos Hispanoamericanos. El texto aparece publicado en Cine y Letras con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.









































































































