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De la xilografía a la litografía
Las principales técnicas de estampación han sido: el grabado en relieve o talla en profundidad (sobre madera: xilografía), el grabado hueco o talla dulce (sobre plancha de metal, especialmente en cobre: calcografía) y la litografía (Esteve Botey, F.: op. cit, págs. 13–15; Westheim, P.: El grabado en madera. México. F.C.E. 1954).
A lo largo de los siglos XV y XVI, se aprecia una notable utilización de la estampa como complemento didáctico para ilustrar obras literarias y textos religiosos (Véase Carrete Parrondo, Juan: El grabado. La estampa como medio de comunicación en la sociedad española. Barcelona. Planeta. 1985, págs. 198, 209 y 219).
Durante el siglo XV surgen maestros grabadores como Albrecht Dürer (1471-1528), Maso Finiguerra (1426-1464) y Martin Schöngauer (1450-1491). Durante la centuria siguiente, inician su actividad Jacopo de' Barbari, Giulio Campagnola, Hendrick Goltzius (c.1558-1617), Claude Mellan (1598-1688), Matthäus Merian (1593 - 1650), Jan Saenredam (1565-1607), Maerten de Vos (1532-1603), Anthonie Wierix (1552-1624) y Hieronymus Wierix (1553-1619).
Sus temas predilectos, como sucede en pintura, apuntan hacia una elevada espiritualidad. Los textos piadosos, que habían logrado un relevante protagonismo en el siglo XIV, incluyen estampas que van desde unos rasgos sencillos hasta complejas estructuras. En ocasiones, desarrollan una secuencia: una narración que anticipa la fórmula del cómic.
En este capítulo precursor de la historieta salen a relucir grabados españoles como “Virgen del Rosario” (1488), de Francisco Doménech. En su mitad superior, y a lo largo de quince imágenes, representa los misterios del rosario, dejando la segunda parte a otra estructura centrada en la Virgen, rodeada por otras varias representaciones.
Otro ejemplo puede ser la “Historia del santo Niño Inocente de la Guardia”. A través de once viñetas, reconstruye el periplo por el que pasa Juan Franco, desde que es acusado falsamente hasta que muere en una cruz. Cada viñeta tiene un texto explicativo que subraya la imagen.
También hay un grabado sobre “San Pedro Tomás”, abogado contra la peste y epidemias y muerto en enero de 1366, realizado por Gregorio Fosman, en el que se aprecia cómo recibe un mensaje de la Virgen. Llama la atención que el texto se encuentre en una banda que discurre desde los labios de la Virgen hasta el oído del santo, estableciendo o sugiriendo una relación de iconicidad audiovisual muy completa para la época.
En todo caso, si hemos de buscar un grabador sublime en el siglo XV, ése va a ser Albrecht Dürer (Alberto Durero), el genial pintor alemán que pasará a la historia también por sus abundantes y extraordinarios grabados, hoy repartidos por todo el planeta.
Mientras que otros grabadores apenas toman algunas referencias del Renacimiento italiano, Durero comprende la revolución que se está propiciando en Italia y se dedica con gran intensidad a seguir algunos pasos de maestros indiscutibles como Mantegna, Carpaccio o Bellini. Son los años en que produce numerosos paisajes, retrata animales y plantas, y realiza, entre otros, su famoso ciclo “Apocalipsis”, considerado como una obra maestra del arte alemán.
Durero va a pasar por diversas etapas en las que indaga sobre aspectos realistas, religiosos, descriptivos y psicológicos, tanto en escenas variadas como en retratos o estudios de personajes.
Sorprende la riqueza y detalle de su ornamentación, sobre todo porque le movia la intuición artística más que un método teórico concreto.
A comienzos del siglo XVI, descubre la obra de Leonardo da Vinci. Fruto de esta fascinación personal son aquellas obras de Durero en las que perspectiva y proporciones logran una armonía soberbia.
“El grabado de Durero es fundamental en la evolución del arte de la incisión, pues el concepto vigoroso de su lenguaje lineal, si de tradición gótica –muy siglo XVI septentrional–, acusa en el realismo de su concepción germánica el predominio de la forma (a veces extremada en detalle, pero interpretada siempre con seguro trazo de encantadora pureza) sobre la visión luminosa, de expresión menos atendida, en su afán de dar clara noticia de las cosas aún penetradas de oscuridad. Profundo pensador, grabador extraordinario, pintor excelso, encarna en su obra múltiple los ideales y las creencias de su pueblo” (Esteve Botey, F.: op. cit, pág. 95).
La influencia de Durero se puede encontrar en muchos de sus coetáneos, no sólo alemanes (como Holbein el Mozo, Lucas Cranach o Hans Baldung Grien), sino también en las activas escuelas surgidas en los Países Bajos (Lucas van Leyden) e Italia (Marco Antonio Raimondi).
Estos creadores desarrollaron, especialmente, el denominado “grabado de traducción”, que se fomentará ininterrumpidamente hasta la aparición de la fotografía. Así, los cuadros de los grandes pintores se reproducen sin descanso en los talleres grabadores. Su estructura laboral es eficacísima. De hecho, surge la figura del “empresario” quien descubre un nuevo camino comercial al producto salido de su “casa”. A ello ayuda, sin duda, la técnica del aguafuerte, el procedimiento más rápido en aquellos tiempos.
“El editor de estampas, al contrario que el pintor o el grabador independiente, era un empresario capitalista. Contrataba hombres para que le hicieran grabados que él almacenaba y publicaba; trataba estas obras como podía hacerlo un manufactor–marchante ordinario. Las planchas, que constituían una parte considerable del capital invertido, eran de su propiedad. Hacer dinero era la única motivación que le impulsaba a penetrar en aquella actividad. (…)
En el transcurso de este desarrollo comercial sucedió algo curioso. Funciones que anteriormente habían sido realizadas por un mismo hombre se escindieron en un proceso de división del trabajo. El pintor pintaba. El dibujante que trabajaba para el grabador copiaba en blanco y negro lo que el pintor había pintado, o la vista de Roma o una estatua antigua. A continuación, el grabador trasladaba a la plancha los dibujos de los dibujantes. En consecuencia, los grabados no eran sólo copias de copias, sino traducciones de traducciones. Salvo en los casos en que el grabador tenía ante sí un dibujo a pluma que, como los de Brueghel, era el mismo tiempo una obra de arte original y un conjunto detallado de planos y especificaciones para las líneas del grabado, salvo en estos casos en que el grabador podía copiar tan directamente y servilmente como algunos copistas de primera hora habían copiado los dibujos de Mantegna, el grabador tenía que convertir las diversas clases de dibujos que llegaban a sus manos en un tipo y otro de sistema lineal estandarizado. Esto es lo que ocurre en el trabajo de taller hecho para un empresario cuyo nombre aparece en la firma de la obra acabada” (Ivins jr., W.M.: op. cit, pág. 102).
En el transcurso del siglo XVI al XVII, se da un cambio de mentalidad en la producción de grabados. Los nuevos procedimientos animaban a pintores de la talla de Tiziano, Caravaggio, Tièpolo, Rubens, Van Eyck y Rembrandt a trabajar especialmente el grabado. Las técnicas más extendidas eran la del aguafuerte con buril (sobre metal) y el procedimiento del claroscuro (grabado sobre madera).
Con el paso de los años, aparecerán grabadores dedicados ex–profeso a esta tarea, como Jacques Callot (1592-1635), Abraham Bosse o Gérard Audran, cuya huella quedó impresa en el trabajo de muchos de sus seguidores.
El grabado, ya desde el siglo XVII, se convierte en numerosas ocasiones en una auténtica “instantánea fotográfica”. ¿Quieren saber por qué? Si se fijan en ello, el grabado es como una polaroid: recoge actos y acontecimientos sociales y políticos, fiestas populares, celebraciones diversas –tanto reales como religiosas–, proclamaciones o aniversarios, desfiles y cabalgatas… En definitiva, es el referente gráfico más ajustado de cualquier acontecimiento “noticiable”, ya fuera una boda, un incendio, un desembarco o cualquier suceso insólito.
¿Y qué decir de las caricaturas? No escasean por esta época las estampas de contenido satírico. Estampas que proliferan en las revistas ilustradas y que cumplen la misma función que los humoristas gráficos desempeñan en la prensa de hoy.









































































































