
Todo lo que necesita saber sobre la ciudad de Toledo y su entorno: historia, centros culturales y monumentos destacados, fiestas tradicionales, cultura gastronómica, mesones, tascas y tabernas, excursiones de interés y visitas en los alrededores.
Historia de la ciudad
La Imperial Toledo es una de las ciudades españolas con una mayor riqueza patrimonial e histórica. En sus orígenes más remotos, se formó a partir de un asentamiento carpetano. Tras la conquista romana (192 a.C.), renació como la villa de Toletum, que luego sería codiciada por los guerreros alanos y godos.
El rey Leovigildo la transformó en capital de su reino, los árabes la tomaron en el 711 y Alfonso VI la reconquistó en 1085. A lo largo de este proceso, las culturas cristiana, judía y musulmana formaron una comunidad bien tramada, que originó, como máxima institución, la Escuela de Traductores de Toledo.
A tal extremo llegó su prosperidad, que Carlos V quiso fue fuese la capital de su Imperio. Pese a su posterior decadencia, esta ciudad conserva las señas de su pasada grandeza.
Centros culturales y monumentos destacados
El esplendor toledano se manifiesta, sobre todo, en su imponente Catedral, erigida entre 1226 y 1493. Uno de los fundadores de dicho templo, el arzobispo Ximénez de Rada, también mandó construir el Palacio Arzobispal, en el que perviven algunos vestigios mudéjares.
Cuatro estilos –renacentista, medieval, plateresco y churrigueresco– dominan en el alcázar, destruido en varias ocasiones y reconstruido en otras tantas. A decir verdad, el recorrido por Toledo no ofrece otra dificultad que la paciencia, pues el catálogo monumental es abundante en grado extremo.
De hecho, entre los lugares de obligada visita figuran el monasterio de San Juan de los Reyes, el palacio de Fuensalida, la puerta y el puente de Alcántara, la sinagoga del Tránsito, el taller del Moro, el Ayuntamiento, la Casa de El Greco, los conventos de la Concepción Franciscana, Santa Isabel de los Reyes y Santo Domingo el Antiguo, los hospitales de Santa Cruz y Tavera y las iglesias de San Andrés, San Sebastián, Santa María la Blanca, Santiago del Arrabal, Santo Tomé y El Salvador.
Fiestas tradicionales
Como ciudad bendecida por la historia, Toledo refleja en sus fiestas un pasado solemne y rico en acontecimientos. Esto es lo que se deduce, por ejemplo de la fastuosa procesión del Corpus Christi o de las interesantísimas celebraciones de la Semana Santa. Con un espíritu más liviano, durante las fiestas patronales de la Virgen del Sagrario (15 al 20 de agosto) hay ferias y exhibiciones populares.
Cultura gastronómica
Además de vinos de ilustres cepas, los figones toledanos ofrecen al comensal inmejorables manjares, entre los que resaltan el cordero asado o como cuchifrito, la perdiz con pochas o estofada, el cochinillo al horno y la tortilla a la magra.
En los entrantes, no ha de faltar el queso manchego, cuya intensidad de sabor contrasta con la dulzura del clásico mazapán toledano. A quienes se conformen con el tapeo tradicional, les cabe degustar las migas, la liebre salpimentada y las carcamusas.
Cultura del tapeo
Dos factores han ayudado a configurar el recetario de las tapas en Toledo. El primero, de orden institucional, tiene que ver con la solemne historia de la villa, antaño convertida en capital burocrática y centro de comercio. El segundo guarda relación con su geografía, y es que la ciudad se asienta sobre un amplio ecosistema donde abunda la caza. Ambas razones explican, en primer término, la riqueza de fórmulas y materias primas a partir de las que se elaboran los pinchos locales; y en segundo lugar, el estilo tradicional y campero de sus platillos más ilustres.
Desde hace siglos, lugareños y visitantes han disfrutado en Toledo de pinchos como la tortilla a la magra, la carcamusa y el queso manchego. Concentrando el sabor de la cocina cinegética, las tapas de venado animan al comensal a probar nuevas exquisiteces del mismo linaje.
Quien se sorprenda del magnífico nivel que caracteriza a las tabernas toledanas debe saber que, según más de un gastrónomo, aquí nació la costumbre del tapeo.
Cuentan que el rey Alfonso X, convaleciente, se recuperó de la enfermedad ingiriendo raciones menudas entre tragos de buen vino. El sabio monarca, persuadido de que este procedimiento era muy saludable, lo recomendó a sus súbditos. No le faltaba razón: el vino, por peleón que sea, no afecta al entendimiento si su ingesta se alterna con el consumo de pinchos y aperitivos variados.
Excursiones de interés
Parque Nacional de Cabañeros.
Rincón del Torozo.
Sotos del Río Guadyerbas y Arenales del Baldío de Velada.
Montes de Toledo.
Visitas en los alrededores
Illescas.
Talavera de la Reina.
Oropesa.
Orgaz.
Montalbán.
El Toboso.
Monumentos y museos
Catedral.
Alcázar.
Puerta antigua de Bisagra.
Taller del Moro.
Iglesia de Santo Tomé.
Museo de Santa Cruz.
Sinagoga de Santa María la Blanca.
Sinagoga del Tránsito.
Mesones, tascas y tabernas
Acrópolis.
Adolfo.
Albaicín.
Barril.
El Catavinos.
El Falsete.
El Pasito.
Enebro
Gambrinus
Gunny.
La Abadía.
La Ría.
La Tarasca.
Ludeña.
Calles donde tapear
Avenida de América.
Avenida de la Reconquista.
Callejón de los Bodegones
Nuncio Viejo.
Núñez de Arce
Plaza de Cuba
Plaza de la Magdalena.
Plaza de San Justo
Ronda de Buenavista.
Santo Tomé.
Tapas, entrantes y aperitivos
Asadillo de pimientos con atún.
Carcamusas.
Criadillas.
Croquetas de ciervo.
Liebre salpimentada.
Migas.
Paté de caza casero.
Queso manchego.
Tapas de venado.
Tortilla a la magra.









































































































