
Todo lo que necesita saber sobre la ciudad de Vitoria y su entorno: historia, centros culturales y monumentos destacados, fiestas tradicionales, cultura gastronómica, mesones, tascas y tabernas, excursiones de interés y visitas en los alrededores.
Historia de la ciudad
Fueron los visigodos quienes fundaron la antigua Gasteiz y los musulmanes quienes destruyeron la parte vieja, el llamado Campo Suso. En 1181, la villa adquirió una nueva identidad gracias al rey de los navarros, Sancho VI el Sabio.
Llamada en adelante Vitoria, pasó a formar parte de los territorios de la Corona castellana durante el siglo XIII. Desde que Juan II de Castilla le otorgó el título de ciudad, su crecimiento económico y cultural fue constante. En la actualidad, es la sede del Gobierno autonómico vasco.
Centros culturales y monumentos destacados
La retícula urbana se divide entre el casco viejo, sobre un territorio empinado, y el nuevo trazado que hizo crecer a Vitoria por la llanura. En la céntrica plaza de la Virgen Blanca hallaremos la iglesia de San Miguel y el monumento a la Batalla de Vitoria.
A partir de ese punto, el visitante puede dirigir sus pasos hacia muy variados lugares: la basílica de San Prudencio, la capilla de Santiago (hoy parroquia de Santa María), la casa del Cordón, el convento de San Antonio, la iglesia de San Miguel, la plaza de España y el Ayuntamiento, la plaza de los Fueros, los museos de Armería, de Naipes y de Bellas Artes, la catedral neogótica de María Inmaculada (1907) y los palacios de Bendaña, Escoriaza-Esquibel y Villasuso.
El paseo puede concluir en la plaza de la Brullería, donde se alzan la Casa Torre de los Anda y El Portalón, una casona del siglo XVI. Con todo, el monumento más característico de Vitoria es su catedral gótica, construida en el siglo XIV bajo la advocación de Santa María.
Fiestas tradicionales
En la última semana de abril se organizan las fiestas de San Prudencio. La Virgen Blanca, patrona de la ciudad, es conmemorada entre el 4 y el 9 de agosto.
Uno de los ritos más característicos de esos festejos patronales es el descenso de Celedón, un personaje pintoresco que refleja las esencias vitorianas. El lunes posterior al 8 de septiembre (la “Virgen de Septiembre”) comienza la Romería de Olárizu. Durante la tercera semana de julio, los aficionados al jazz tienen su cita en el Festival de Vitoria.
Cultura gastronómica
El tapeo es una costumbre local, muy frecuente en la zona que rodea a la calle Dato. Los caldos de la Rioja alavesa enriquecen la carta de los restaurantes vitorianos, en los que cabe degustar angulas en cazuelita, bacalao al pil-pil, callos y morros guisados, chimbos, espárragos salteados, habas a la vitoriana, menestra de verduras, patatas con chorizo, pencas de acelga rellenas, txarriboda, pochas con codornices, revuelto de perretxikos, sopa de ajo al estilo de Aramaiona, txitxikis vitorianos, guiso de cordero, judiones, macla de almejas con perretxikos, merluza con salsa de chipirones, purrusalda y revuelto de setas.
Cultura del tapeo
A los vitorianos no les hace falta una conmemoración para salir de pinchos. El picoteo, ciertamente, es de rigor durante las fiestas de la Virgen Blanca, pero cualquier fecha del año es idónea para recorrer las tabernas de la ciudad, bien sea para degustar alguna receta típica −angulas en cazuelita, callos y morros guisados, revuelto de perretxikos−, bien para disfrutar de alguna tapa novedosa, premiada en uno de los muchos concursos gastronómicos que animan la vida local.
Vaya por delante una precisión, y es que los vitorianos no hablan de tapeo sino de poteo. La palabra proviene del pote donde, desde tiempos inmemoriales, solía depositarse la sidra.
Desde un punto de vista técnico, las tapas vitorianas tienen un linaje parecido al de las donostiarras. Ambas son derivaciones del canapé francés, adornadas con la imaginación de los cocineros vascos y afamadas por la excelencia de sus materias primas. Este rasgo afrancesado se hizo aún más evidente a partir de la década de los setenta del pasado siglo: un periodo durante el cual creció la influencia de las sociedades gastronómicas y de las hermandades o txokos.
Por supuesto, también hay en Vitoria restaurantes prestigiosos que proponen raciones breves, explicables a través de la nouvelle cuisine. Por ejemplo, Sagartoki, cuya carta incluye una galleta de comino con lámina de manzana y mousse de foie gras; platillo sin duda apetecible, pero no menos enjundioso que la tortilla de patatas servida en el mismo local. Otro lugar de cita conveniente es Zaldiarán, en la avenida Gasteiz, donde ofrecen morros con callos y pata.
Excursiones de interés
Lagunas de Laguardia.
Parque Natural de Gorbeia.
Parque Natural de Izki.
Parque Natural de Urkiola.
Parque Natural de Valderejo.
Visitas en los alrededores
Ruta del románico alavés (Santuario de Estíbaliz, basílica de San Prudencio, ermita de Marquínez).
Castillo de Mendoza.
Laguardia.
Monumentos y museos
Catedral de Santa María.
El Portalón.
Iglesia de San Miguel.
Museo de Arqueología.
Museo de Naipes.
Palacio de Escoriaza-Esquibel.
Plaza de la Virgen Blanca.
Mesones, tascas y tabernas
Bartzertxo.
Dollar.
Jai Alai.
Oleaga.
Sagartoki.
Usokari.
Zabaltegi.
Zaldiarán.
Calles donde tapear
Adriano VI.
Dato.
Florida.
Fueros.
Parque de Judimendi.
Plaza de España.
Portal del Rey.
Tapas, entrantes y aperitivos
Anchoas marinadas a la jardinera.
Cazuela de ahumados.
Chipirón troceado en su tinta.
Endibias con bonito.
Ensalada de txangurro y endibias.
Huevas a la vinagreta.
Kokotxas de bacalao envueltas en brick.
Milhojas de bacalao.
Pimientos rellenos de bacalao.
Salpicón de gambas.
Salpicón de ventresca de bonito.
Setas rebozadas.
Tortilla de patata con pimientos.









































































































